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Opinión

Editorial: Calma relativa

Si bien Guayaquil ya pasó la etapa más crítica de esta emergencia sanitaria producida por el coronavirus, no se descarta una posible segunda ola de contagios. Noticias como el cierre del centro médico temporal en el Centro de Convenciones, donde funcionaba el antiguo aeropuerto, y la baja del número de contagios nos hace confiar en que todo marcha bien y que la crisis ha sido superada. El Puerto Principal se encuentra en amarillo, con restricciones menos severas, pero virtualmente se siente en el ambiente un tranquilo ‘color verde’.

No hay que olvidar que ya existen casos de cantones que tuvieron que volver a la semaforización en rojo debido al rebrote del virus, producido por la falta de severidad en la aplicación de las medidas preventivas. Por las calles céntricas de Guayaquil se puede evidenciar a personas sin mascarillas e irrespetando el distanciamiento recomendado.

La Organización Mundial de la Salud ha sido insistente respecto a segundas y hasta terceras olas de contagio y también nos recuerda que no estamos ni medianamente cerca de que esta pesadilla llamada COVID acabe.

Es evidente la necesidad de reactivar la economía del país y solo se lo va a lograr flexibilizando las restricciones, pero esto no significa olvidar las responsabilidades que todos tenemos como ciudadanos. Hay que tener claro que si se retoma la semaforización en rojo, no solo se deberá volver a una cuarentena más rigurosa, sino que nuevamente todo se paralizará: el trabajo y la economía.

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