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Opinión

Editorial: Evaluación de universidades

Hace dos años, en el 2018, el nuevo sistema de evaluación que se impuso a los centros de educación superior en todo el país eliminó las categorías que jerarquizaban a las universidades y con ello se ha creado una especie de unificación o saco común en el que entran solo las universidades que superan el análisis, quedando el resto afuera. Esta normativa no permite especificar cuáles son las virtudes o debilidades de estos diferentes centros de educación del Ecuador. Tal situación hace imposible que tanto los padres de familia como los mismos alumnos que escogen una carrera para alcanzar un título profesional puedan hacer las debidas comparaciones para decidir en dónde deben matricularse. Y es que basta con superar la mitad de los puntos con que se califican las pruebas de admisión para obtener la acreditación durante el futuro quinquenio.

Las propias autoridades de los organismos universitarios están admitiendo las lagunas de tales exámenes y plantean, por ello, un proceso que sea sobre todo técnico y no solamente de tipo político. Esto permitirá superar el bajo nivel de exigencia que se está dando en la actualidad. Y es que deben constar en las pruebas, sobre todo, la planificación de los procesos del profesorado y la titularidad de los docentes.

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