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Opinión

Editorial: Indisciplina mortal

Es indudable que la indisciplina y la falta de concienciación ante los peligros que entrañan los riesgos de la pandemia del COVID-19 son los causantes del aumento de la curva de contagio que primero tuvo su pico en el Puerto Principal y ahora en la capital de la República. Las disposiciones oficiales emanadas de la necesaria cuarentena, precisamente para proteger a la población, han sido descartadas en determinados sectores del territorio nacional sin importarle a los desobedientes los riesgos que pueden causar esa conducta que en buena parte de los casos conlleva a la muerte.

Así, el Gobierno se ha visto obligado, sobre todo en Quito, a reforzar el patrullaje policial con elementos de las Fuerzas Armadas tratando de evitar fiestas clandestinas, multitudes que sin respetar la distancia social participan en negocios callejeros y hasta los que cumplen prácticas deportivas en la vía pública.

Y es que a pesar de este control que tratan de imponer los uniformados se sigue desobedeciendo las órdenes emitidas por las autoridades que tratan de proteger la salud y la vida misma de los ecuatorianos. De acuerdo a las últimas informaciones en las dos ciudades más grandes del país, las fiestas clandestinas no han parado, lo que provoca el aumento del contagio, incluso, por el alto número de pacientes han colapsado los hospitales y las clínicas, sobre todo en Quito.

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