Comercios de Nayón afectados por cierre de vía
Los vecinos de esta parroquia de Quito reportan pérdidas en sus negocios, debido al cierre de esta importante vía, desde donde se busca contener un talud.

La afluencia de fin de semana ha bajado considerablemente.
La antigua vía a Nayón continuará cerrada por un deslizamiento, lo que afecta a los negocios de esta parroquia rural, conocida como el Jardín de Quito. El hecho se registró tras las lluvias intensas del pasado viernes 27 de febrero.
Karina Gualoto está preocupada porque, como dice, “las deudas no esperan; tenemos que seguir generando para seguir pagando”.
No hay una asociación como tal, pero Gualoto calcula que el “80 % de la población” se dedica al negocio de los viveros. Y sí, apenas se entra a Nayón lo primero a la vista son plantas de todos los colores. Hay opciones de lado y lado de la vía.
Karina tiene uno llamado Decorativa del Rincón de Juan, donde atiende entre plantas ornamentales y frutales. Incluso tiene matitas de ají.
Ventas lánguidas
El último fin de semana ha sido de los más bajos en ventas de lo que va de este año. Karina considera que el cierre de la antigua vía a Nayón es la causa de este escaso movimiento de visitantes.
“Casi no hubo ventas como normalmente suele haber”, dice esta mujer, quien lamenta que no haya una solución a largo plazo referente a este tema.
En el caso del restaurante donde ayuda Karen Vera, también hubo poca afluencia de comensales. “En la mañana solo llegaron ocho personas, pero de aquí mismo del pueblo”, recuerda sobre el sábado pasado.
Para ella, los locales se llenan cuando las “personas de afuera vienen a los viveros”. Es un negocio en cadena: vienen a los viveros, se quedan a almorzar y se toman un heladito.
No es la primera vez
“Ya son dos veces que pasa. El año pasado la Junta Parroquial nos convocó a un plantón en la UDLA (Universidad de Las Américas), por lo del tráfico, por lo que se derrumba y no nos arreglan”, detalla Gualoto.

El deslizamiento se produjo el pasado 27 de febrero por las intensas lluvias.
Para Paulo Aldana, comerciante también en un vivero, ya se han dado tres derrumbes. “Vinimos a constatar, porque las tres veces nos han tomado el pelo”, señala sobre los ofrecimientos que les han hecho las autoridades.
Aldana se acercó hasta el punto cero del deslave para verificar, junto a otros vecinos de Nayón, que los trabajos se estaban efectuando.
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Esta ladera quedó con una parte desmoronada, a pesar de haber estado cubierta con hormigón. “Extrajimos todo lo inestable. Desde arriba, los pernos de anclaje están sujetando el talud”, explica Juan Gallardo, técnico de la unidad de emergencia de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop), que atiende esta emergencia.
Toca dar un vueltón
Keyla Chicomín, quien administra los Cangrejos de Nayón, tiene identificado de dónde llega su clientela quiteña: de las avenidas Rumiñahui, El Inca, 6 de Diciembre e incluso desde el sector Las Casas. “Ellos de ley vienen por esa parte (la vía cerrada). Hay gente que no tiene mucha paciencia para ingresar por la avenida Simón Bolívar”.

Los viveros son el negocio principal de las familias que aquí habitan.
Esta opción para movilizarse no convence ni a los transportistas. Miguel Quijia, dirigente de la cooperativa de camionetas 26 de Julio, analiza la situación actual: “Aunque tenemos la alternativa de salir por la Simón Bolívar, en las mañanas es muy complicado por el redondel de Zámbiza”.
Quijia considera que tanto en gasolina y tiempo, van a pérdida. Se calcula que en las horas pico, se demoran en promedio de 15 a 20 minutos más. Sin embargo, Miguel sí o sí debe viajar hacia Quito porque transporta las plantas ornamentales de los viveros.