Río Monjas: vecinos del precipicio y cansados de las promesas
La situación del río Monjas afecta a 15 familias, 7 de ellas han evacuado y algunas han debido regresar por los altos costos de la renta.

Josefina Guañuna perdió la canalización de aguas servidas con el derrumbe.
El río Monjas tiene una superficie aproximada de 17.615 hectáreas, pero en su tránsito a lo largo del norte de Quito, tiene dos zonas afectadas por su erosión avanzada: de lado de Calderón, el barrio La Quinta y de lado de Pomasqui, el barrio Sucre.
En la zona de Pomasqui vive Josefina Guañuna de 66 años, quien decidió volver a su casa (la cual evacuó por riesgo de derrumbe) porque no le alcanza para pagar el arriendo.
“El municipio nos ofreció de todo, pero solo nos ayudó tres meses”, detalla esta mujer sobre el apoyo económico de $705 que le sirvió para el arriendo de ese tiempo.
Desde la terraza de Guañuna se observa el río, el espacio del colector que ya se derrumbó y la canalización de aguas servidas que se perdió con ese colapso. Ella menciona que el terreno donde se daba choclo, sembraba alfalfa, había árboles de aguacate y chirimoya es lo que ha cedido y se ha perdido junto con la corriente.
Las 'salidas' no convencen
Esto ha afectado a su vivienda y la de seis familias más con las que colinda. “El municipio dijo que nos iba a indemnizar, a nosotros nos daban treinta mil por el terreno, pero ¿y mi casa?”, comenta.

Una malla verde fue puesta sobre la parte más profunda del socavón.
La otra posible salida fue una casa en el conjunto habitacional Bicentenario. Eso le interesó, pero le quedaba una deuda de $15.000 para pagar en un año y por eso lo rechazó.
Al igual que Josefina, Elvia Armas decidió volver a su hogar a los cuatro meses de haber salido. La renta de $230 más servicios básicos se volvió impagable.
De su vivienda, dos pisos están desocupados porque por el temor no han regresado todos. “Mi nieto dice que cuando hagan el muro van a venir”.
¿Qué sucede?
Sobre qué ha causado todo este problema, los vecinos tienen la sospecha de que ha sido el colapso de los colectores o interceptores que ayudaban al buen cauce del río Monjas.
De lado de Calderón, está Jorge Bastidas quien agrega que esto se pudo prever. “Pero del Municipio siempre dicen lo mismo, solo promesas; ahora vienen a ver y se van”.
Bastidas se refiere a la visita técnica de empleados municipales y de gobierno que han estado recorriendo la zona.

Personal de la Secretaría de Riesgos de la zona 9 se encontraba haciendo una inspección.
Su casa es esquinera y está a tres lotes de la casa que está a medio derruir, porque el socavón formado fue carcomiendo el terreno. A los costados de ese precipicio ahora hay una lona verde y un montículo de cemento que lo bordea haciendo las veces de barrera.
Postura de concejal
En el Concejo Municipal de Quito se ha intentado poner el tema del río Monjas en debate, haciendo énfasis en el riesgo para los vecinos que viven en los alrededores.
“Van tres alcaldías y no se ha hecho una mitigación definitiva”, asegura la concejal Cristina López, quien propuso esta problemática al concejo.
La funcionaria recuerda que existe una sentencia de la Corte Constitucional, desde 2022, donde se disponen medidas de reparación para este afluente. Entre ellas: “estabilizar el cauce del río en el tramo la Esperanza y proteger la casa Hacienda Patrimonial”, dice el documento.