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Diario Extra Ecuador

La hora ecuatoriana: ¿Por qué la costumbre de llegar tarde a casi todo? Aquí el origen

Hemos normalizado llegar con retraso a cualquier actividad: trabajo, escuela, reuniones varias. Aquí te contamos cuál es el origen de esta mala costumbre.

Ir con apuro y casi trotando se ha convertido en la normalidad de los transeúntes.

Ir con apuro y casi trotando se ha convertido en la normalidad de los transeúntes.MATTHEW HERRERA

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Pasos que parecen zancadas, un ajuste de reloj y un caminar que se hace trote porque definitivamente no se llega a tiempo. Ese ir y venir de personas apresuradas es normal entre las 07:00 y las 8:00, de cualquier día de lunes a viernes. Es Ecuador y se vive la hora ecuatoriana.

Sí, esa manía de llegar tarde a casi todo. Pero hay un origen un tanto científico a esa mal llamada ‘la hora ecuatoriana’ y se encuentra en el Observatorio Astronómico de Quito (OAQ). Digamos que hay un porqué para tanto retraso.

Casa del cañón del mediodía

Francisco Carvajal es guía educativo del lugar y explica lo que ocurría hasta aproximadamente 1925. “Desde el Observatorio se daba la hora oficial; era a través de un mecanismo electromagnético…se encendía un interruptor, que daba una señal que viajaba a través de un cable hasta el Panecillo y en el Panecillo se daba el sonido de un cañonazo al medio día”.

La casa del cañón del mediodía, se encuentra en la subida al Panecillo.

La casa del cañón del mediodía, se encuentra en la subida al Panecillo.MATTHEW HERRERA

Y sí, en este sector del centro histórico de Quito, aún existe la llamada ‘casa del cañón del mediodía’, como la denomina la misma página oficial del Observatorio Astronómico. En el sitio se reseña un poco sobre su construcción.

Para la época se solicita su diseño en forma de poliedro de dos plantas al alemán Francisco Schmidt, por orden del entonces presidente Antonio Flores Jijón y el director del observatorio, el padre Menten.

De esos años de gloria cuando recién se estrenó, ya no resta nada. Extra visitó el lugar, que se encuentra sobre la calle Melchor de Aymerich y todo está vacío. Hay vestigios de puertas y ventanas, una banca y un cartón. La fachada es lo único que se mantiene.

Los relojes se atrasaban

Según Carvajal el mito de la ‘hora ecuatoriana’ comienza a circular “como una broma para describir la costumbre de llegar tarde a reuniones”. Sin embargo, esto estaba muy ajustado a la realidad del cañonazo del mediodía.

Sucedía que como la mayoría de personas de ese entonces tenían relojes de bolsillos, “al ser mecánicos se empezaban a desigualar y por ello, empezaban a llegar tarde”, cuenta Carvajal.

En las mañanas parece que hay una carrera por avanzar al lugar de destino.

En las mañanas parece que hay una carrera por avanzar al lugar de destino.MATTHEW HERRERA

Para inicios del siglo XX, en Quito no había otra forma para informarse de la hora que el rugido del cañonazo en el Panecillo. Luego llegó la radio HCJB y desde ahí, dar la hora se volvió algo más habitual y automático.

Estruendo cada 24 de mayo

Aunque los vecinos del Panecillo ya no recuerdan el primer momento que tuvo la ‘casa del cañón del mediodía’, sí saben que luego fue usada para las celebraciones del 24 de mayo.

“Los 24 de mayo disparaban a las 06:00, era puuuum los cañonazos. Eso yo escuchaba de niña, porque nos hacía despertar, porque retumbaba la loma”, recuerda Rosa Cóndor, moradora del lugar y comerciante.

Teresa Vásquez sabe lo mismo, ahora tiene 75 años y asegura que cuando tenía 8, aún retumbaba el cañón cada 24 de mayo. “No sé por qué se llevaron los cañones a la Libertad (la explanada en la cima), que ahí disque es un museo”, señala.

Al corre corre

Lo cierto es que vivir al ‘corre corre’ es una rutina entre los más jóvenes. Jennifer (prefiere no dar su apellido), cuenta lo que ha pasado por llegar tarde: “He perdido trabajos, he dejado plantados, me han dejado plantada”.

Lo peatones tratan de ganarle minutos al reloj.

Lo peatones tratan de ganarle minutos al reloj.MATTHEW HERRERA

A ella le pasa que no logra controlar el tiempo. “Yo digo tengo 15 minutos, si llego, si llego y me pongo hacer otra cosa y digo: ¡mierda! Tenía 15, tenía que salir en 10 y realmente salí más tarde”, describe sobre su cotidianidad.

Alan Robalino, por ejemplo, tiene la costumbre de llegar “con las justas”, así rozando el siguiente minuto para estar atrasado. Tiene 19 años y cuenta lo que le sucede: “Yo tengo sueño y me quedo dormido no más”.

La hora ambateña

Como una contra para ese mal que nos aqueja como ecuatorianos, nace en 2001 la hora ambateña, impulsada por el Municipio de la localidad. Aunque una noticia de 2024 anunciaba que ese buen hábito ya se estaba perdiendo, Freddy Miranda lo vive a rajatabla.

“Yo soy de Ambato y funciona la hora ambateña con nosotros. Llego exacto, toda la vida”, afirma con orgullo por no ser parte del grupo de los impuntuales.

Para mostrar lo puntual que es en su vida diaria, habla de su trabajo, que maneja un camión, que va hacia El Tena con regularidad y prefiere salir con tiempo. “Yo salgo unas horas antes y llego suave y eso funciona, no tengo problema, no estoy como loco”, asegura sobre su conducción en carretera.

Mireya Antamba práctica el mismo hábito de llegar puntual. No es ambateña, pero dice que siempre hay que prever el tráfico, las bullas, cualquier marcha. Incluso esa mañana quedó en verse con alguien para desayunar y a ella le tocó esperar.

Para Mireya la puntualidad es algo que se aprende de niños, pero con su hija, que ya tiene 34 años, esa tarea le ha quedado imposible. Y por eso detalla que siempre tienen discusiones.

“Ella me dice: mami, ¿a qué hora nos vamos a ir? Yo le digo: ya sabes, dos minutos no están, me voy, si no vas a ser puntual, entonces no salgas”, recuerda de los encontrones que tiene a causa de las demoras.

Hay que reconocer que la puntualidad no es un sello ecuatoriano, que es más normal vivir con el: ¡Sopla, varón!

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