Aria, la robot que pasó de “novia perfecta” a jubilada del amor artificial
Aria, el robot humanoide que debutó en el CES del 2025, cambia el relato del amor artificial por uno de servicio, negocio y presencia en espacios públicos

Aria, el robot humanoide de Realbotix, fue presentado en el CES 2026 como asistente y guía para atención al público.
En el CES 2025, Aria parecía diseñada para no decir “no”. No protestaba, no se cansaba, no reclamaba atención. Su rostro hiperrealista, su piel suave, sus labios brillantes y su mirada fija la empujaron —sin que nadie lo dijera explícitamente— a una narrativa incómoda: la de la novia perfecta. Una compañera artificial siempre disponible. Silenciosa. Complaciente.
Un año después, en el CES 2026, Aria volvió a aparecer en Las Vegas. Pero ya no estaba ahí para acompañar a nadie. Estaba trabajando. La fantasía se acabó. La “novia ideal” había sido, simbólicamente, jubilada.
Del vínculo emocional al rol de servicio
Aria es el modelo insignia de Realbotix, una empresa de robótica humanoide cuyo ADN está directamente ligado a RealDoll, las conocidas muñecas sexuales hiperrealistas. Ese origen marcó desde el inicio la lectura pública del proyecto, por más que la empresa insistiera en otro relato.
En 2025, la narrativa giraba alrededor de la compañía emocional: un robot con inteligencia artificial capaz de conversar, recordar datos del usuario, simular cercanía y sostener interacciones prolongadas. No hablaban de sexo, pero el cuerpo hablaba solo.
En 2026, el discurso cambió de forma explícita. Aria fue presentada como asistente y guía, operando en quioscos de venta de entradas en Las Vegas, como los de Tix4Vegas. Su nuevo trabajo: responder preguntas, recomendar espectáculos, orientar turistas y agilizar decisiones en una ciudad saturada de estímulos.
Ya no promete afecto. Ahora promete eficiencia.

Melody acompañó a Aria en el CES 2026 como robot asistente, convirtiéndose en una de las más fotografiadas del stand por su apariencia realista.
Así lucen los robots de Realbotix
El cambio de relato vino acompañado de una puesta en escena distinta. En el stand, Realbotix presentó tres robots humanoides con la misma base tecnológica, pero con identidades visuales diferentes. El mensaje era claro: roles funcionales, no emocionales.
Tecnología
Emily y la nueva era del deseo: así es la compañera sexual con inteligencia artificial y cuerpo real
Giannella Espinoza
- Aria
Es la más reconocible. Piel clara, cabello largo castaño o rubio según versión, ojos grandes y expresivos, labios definidos y maquillaje perfectamente simétrico. Su cuerpo es femenino, proporcionado y altamente realista.
En esta edición viste como anfitriona: ropa negra corporativa o vestidos sobrios, lejos del imaginario de pareja. Sigue siendo hiperrealista, pero ahora encuadrada como personal de atención al cliente.
- Melody
De piel clara y cabello rubio ondulado, su expresión es más neutra. Viste de azul, con un look más casual. Su diseño parece pensado para espacios públicos donde la estética debe pasar desapercibida. Representa el intento de desromantizar el cuerpo femenino del robot.
- David
El modelo masculino rompe una barrera clave. Rubio, de traje formal, gafas y aspecto ejecutivo. Su imagen remite más a un recepcionista corporativo o asesor de negocios que a cualquier fantasía. Su presencia marca un giro: la robótica humanoide ya no se muestra solo en clave femenina ni asociada a deseo o compañía romántica.

Aria, Melody y David son los robots humanoides de Realbotix presentados en el CES 2026.
Cómo se mueven (y por qué eso importa)
Estos robots no están pensados solo para exhibición. Según la información técnica presentada por Realbotix, están diseñados para interacción prolongada en espacios reales.
- Cabeza y cuello: giros suaves, inclinaciones y seguimiento visual.
- Hombros y brazos: rotación frontal, elevación lateral y flexión natural.
- Muñecas: movimientos laterales y flexión posterior.
- Caderas y rodillas: diseñadas para posturas estables durante horas.
No caminan de forma autónoma, pero ocupan el espacio como humanos: mantienen contacto visual, giran la cabeza al escuchar, sincronizan labios y gestos al hablar. No son pantallas. Son presencia.
Y ahí está el verdadero impacto.
Lo que dice Realbotix: de la fantasía al negocio
Realbotix ya no habla de vínculos emocionales, sino de mercado, inversión y escalabilidad. Y estas son las proyecciones que comparten sobre los robots:
- Morgan Stanley estima 5 billones de dólares en ingresos globales por robots hacia 2050.
- Goldman Sachs proyecta un mercado de 38.000 millones de dólares para 2035, con 1,4 millones de unidades enviadas al año.
- Citi Group habla de un mercado de 7 billones de dólares en los próximos 25 años.
- ARK Invest estima un mercado de 1 billón de dólares para 2030.
- Harvard Business Review señala que el principal caso de uso de la IA es la compañía, aunque ahora esa palabra se traduce en servicio.
Los casos de uso que promociona la empresa son claros: hospitalidad, atención al cliente, entretenimiento, educación, investigación, salud y negocios.
Aria ya no es una promesa afectiva. Es un producto corporativo que puede encargarse en unas 12 semanas. El precio varía ampliamente según el modelo, desde un busto básico por unos $10,000 hasta robots de cuerpo completo que cuestan alrededor de $175,000, con opciones modulares y personalización que aumentan el costo, además de suscripciones mensuales para la IA y mantenimiento.
¿Jubilación definitiva o solo cambio de turno?
El caso de Aria no habla solo de tecnología. Habla de cómo la industria intenta reencuadrar narrativas que se volvieron incómodas. La fantasía de la “novia perfecta” ya no encaja del todo en la conversación pública. Hoy, el robot trabaja, informa y guía.
Aria ya no promete amor incondicional ni compañía eterna. Ahora recomienda espectáculos, responde preguntas y atiende turistas en Las Vegas. Pasó de ser pareja ideal a empleada modelo.