La IA ya consume más agua que toda la industria mundial del agua embotellada
Un estudio revela que la inteligencia artificial ya consume tanta agua como toda la industria global del agua embotellada

El auge de la inteligencia artificial ha disparado la construcción de centros de datos en todo el mundo
La inteligencia artificial está revolucionando el mundo digital, pero su crecimiento también tiene un impacto ambiental que empieza a preocupar a científicos y expertos. Estudios recientes indican que el desarrollo y uso de sistemas de IA ya consume tanta agua como toda la industria mundial del agua embotellada.
La cifra sorprende porque muchas personas creen que la tecnología es completamente “virtual”. Sin embargo, detrás de cada respuesta, imagen o video generado por IA hay enormes centros de datos que requieren energía y grandes cantidades de agua para funcionar.
Tecnología
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Redacción Extra Digital
Una tecnología que también “bebe” agua
Un estudio liderado por el investigador Alex de Vries-Gao, del Instituto de Estudios Ambientales de la Universidad VU de Ámsterdam, estimó que los sistemas de inteligencia artificial podrían consumir entre 312,5 y 764,6 mil millones de litros de agua al año.
Para entender la magnitud, esa cantidad es comparable o incluso superior al consumo anual de agua de toda la industria global de agua embotellada.
El fenómeno se debe principalmente al auge de la IA generativa, utilizada para escribir textos, crear imágenes, programar o analizar grandes volúmenes de datos.

Los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial requieren grandes sistemas de enfriamiento
¿Por qué la IA necesita tanta agua?
La mayor parte del agua que utiliza la inteligencia artificial no se usa directamente en los programas, sino en la infraestructura que los hace posibles.
Los centros de datos que alojan los servidores deben mantenerse a temperaturas controladas, ya que los procesadores trabajan de forma intensa y generan mucho calor.
Para evitar el sobrecalentamiento se utilizan sistemas de refrigeración que consumen grandes cantidades de agua, ya sea en torres de enfriamiento o en procesos asociados a la producción de electricidad.
Incluso tareas aparentemente simples pueden tener una pequeña huella hídrica: una respuesta de IA de unas 100 palabras puede requerir alrededor de medio litro de agua, dependiendo del centro de datos donde se procese.
Un debate ambiental que recién empieza
El rápido crecimiento de la inteligencia artificial ha puesto sobre la mesa un nuevo debate: el impacto ambiental de la tecnología.
Especialistas advierten que el consumo de agua y energía podría aumentar aún más en los próximos años, a medida que crezcan los modelos de IA y la demanda global de servicios digitales.
Ante este escenario, varias empresas tecnológicas ya están trabajando en centros de datos más eficientes y sistemas de enfriamiento que utilicen menos agua, buscando reducir la huella ambiental de esta tecnología.