Placer inteligente y recargable: así se vive el sexo conectado que mostró el CES 2026
El CES 2026, la feria tecnológica más grande del mundo en la que estuvo EXTRA, mostró cómo el sexo, la tecnología y los robots ahora se conectan

El siguiente artículo aborda temas de carácter adulto.
El CES 2026, la feria de tecnología más importante del mundo, que se realizó del 6 al 9 de enero en Las Vegas y en la que EXTRA estuvo presente, dejó claro que el placer sexual entró de lleno en la era tecnológica. Muñecas con inteligencia artificial como Emily, juguetes sexuales conectados a apps, máquinas que se sincronizan con videojuegos y dispositivos masculinos programables mostraron cómo la intimidad hoy se conecta, aprende y se adapta.
Tecnología
Emily y la nueva era del deseo: así es la compañera sexual con inteligencia artificial y cuerpo real
Giannella Espinoza
Emily mueve los labios. Parpadea. Inclina levemente la cabeza. Su piel de silicona es tan realista que obliga a mirar dos veces. Tiene el cuerpo de una mujer joven, delgada, de proporciones “perfectas”. No es una modelo. Es una muñeca con inteligencia artificial. Y desde ella se puede entender uno de los mensajes más claros que dejó el CES 2026: el placer, la compañía y la tecnología ya no se esconden, ahora se exhiben.
Lovense presentó a Emily como algo más que una muñeca sexual de tamaño natural. La define como una muñeca de compañía, equipada con un motor de inteligencia artificial propio que promete cognición, conciencia emocional y comportamientos expresivos similares a los humanos. En palabras simples: una presencia pensada para acompañar, conversar y también dar placer. Para la empresa, Emily es su respuesta a una crisis global de soledad.

El tacto es parte clave de la experiencia: la piel de Emily, fabricada en silicona de alta calidad, se siente suave, flexible y sorprendentemente similar a la piel humana.
Ella es capaz de recordar conversaciones, aprender del usuario y adaptar su comportamiento con el tiempo. Puede interactuar incluso cuando su dueño no está en casa, a través de una aplicación, y conectarse por Bluetooth con otros juguetes sexuales del ecosistema Lovense, activándolos por voz.
Y mientras Emily concentra miradas, a pocos metros ocurre otra escena que resume el espíritu de la feria: un hombre sostiene un control de videojuegos, concentrado en la pantalla. Frente a él, una máquina sexual se mueve al ritmo del juego.

Decenas de asistentes se acercaron a interactuar, tocar su piel y conocer de cerca cómo la propuesta de Lovense convirtió su stand en uno de los más concurridos y comentados de la expo.
Cuando el videojuego también se siente
Durante años, el conflicto fue el mismo: uno juega, el otro espera por atención. Hasta que tecnología decidió meterse de lleno en esa discusión.
La máquina sexual de Motorbunny puede conectarse a controles de videojuegos y reaccionar a sus vibraciones físicas. No “lee” el juego, sino que interpreta la intensidad con la que el jugador presiona, acelera o se mueve. Si el juego se pone intenso, el movimiento también. Si baja el ritmo, la máquina lo siente.
La promesa: nadie tiene que dejar de hacer lo que le gusta. El videojuego ya no compite con el placer, se sincroniza con él.

La máquina de Motorbunny fue una de las más llamativas del CES 2026, al mostrar cómo el placer también puede sincronizarse con videojuegos y responder al ritmo del control.
Juguetes sexuales que ya no son solo juguetes
El CES mostró que los juguetes sexuales dejaron de ser simples dispositivos mecánicos. Vibradores clitorianos, dildos con empuje automático, masajeadores y masturbadores masculinos funcionan ahora con sensores de profundidad, motores duales, calor integrado y control por aplicación a distancia.
Lovense, por su parte, llevó al evento varios de sus productos más conocidos: Fizz, un vibrador clitoriano de doble cabeza que combina succión tipo oral con golpeteos suaves. Gush 2, un masajeador masculino manos libres que vibra y se mueve de forma oscilante, controlado desde el celular. Lush 4, un vibrador interno tipo huevo, diseñado para usarse incluso fuera de casa. Edge 2, enfocado en estimulación prostática con doble motor.

Los juguetes de Lovense mostraron en el CES 2026 cómo el placer se vuelve inteligente, con dispositivos conectados a apps, música, video y experiencias a distancia.
Handy 2 y HandyTube: placer masculino programado
En el terreno del placer masculino, uno de los nombres más repetidos fue Handy 2 y su ecosistema HandyTube. Se trata de un masturbador automático que realiza movimientos de empuje hacia adelante y atrás, con velocidad y profundidad ajustables. No vibra: empuja, como si imitara un movimiento real. Puede ir lento, rápido, corto o profundo, según lo que el usuario programe.
Lo que lo vuelve distinto es su conexión con HandyTube, una plataforma donde el dispositivo se sincroniza con videos. Los movimientos del aparato coinciden con lo que ocurre en pantalla, creando una sensación coordinada entre imagen y cuerpo. También puede conectarse a realidad virtual y a controles remotos, para experiencias en solitario o a distancia.

Handy 2 destacó en el CES 2026 como uno de los dispositivos más comentados para el placer masculino, gracias a su movimiento automático programable y su sincronización con video y realidad virtual.
Aquí el placer no es improvisado: es programable, repetible y preciso.
Tecnología
Emily y la nueva era del deseo: así es la compañera sexual con inteligencia artificial y cuerpo real
Giannella Espinoza
La robot que se jubiló del amor
Pero no todo fue avanzar hacia la fantasía. El CES también mostró otra cara. En 2025, Aria fue presentada como una robot de compañía. No reclamaba, no se cansaba, no discutía. Su imagen —muy cercana a una muñeca sexual— la puso rápidamente en el centro del debate de "la pareja ideal".

Aria y David fueron presentados como robots asistentes, marcando el giro de la robótica humanoide hacia roles de servicio y atención al público.
Un año después, Aria volvió… pero ya no como pareja ideal. La empresa Realbotix la mostró ahora como asistente y guía, trabajando en quioscos de venta de entradas y atención al público. La robot que antes sugería compañía emocional y sexual fue, simbólicamente, jubilada del amor artificial. Ahora informa, orienta y trabaja.
Junto a ella Melody y David, dos robots humanoides que comparten la misma base tecnológica pero con identidades visuales distintas. Melody, de piel blanca y cabello pelirrojo, y David, un modelo masculino rubio con traje formal, representan la intención de Realbotix de diversificar perfiles y roles más allá del estereotipo de compañía emocional femenina.

Melody acompañó a Aria en el CES 2026 como robot asistente, convirtiéndose en una de las más fotografiadas del stand por su apariencia realista.
El placer ya no se esconde
Mientras tanto, Emily sigue ahí, inmóvil pero atenta, como esperando. A su alrededor, juguetes conectados y máquinas sincronizadas con videojuegos muestran que el deseo también evoluciona.
Nada de esto reemplaza el sexo con la persona que se ama. El contacto humano, el vínculo real y la intimidad compartida siguen siendo irremplazables. Pero la tecnología —como quedó claro en el CES 2026— ahora da una mano cuando hay distancia, soledad o esos momentos en los que las ganas no llegan solas. Y Emily, bajo las luces rosadas de su stand, es la prueba de que el placer del futuro no solo se enchufa: también espera, acompaña… y observa.