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Educación

¡A clases, gracias a un ‘celu’!

Veinticinco chicos reciben clases a través de un teléfonoBachita Menoscal encabeza un programa para colaborar con los alumnos

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El celular de Bachita Menoscal ha sido clave para que un grupo de chicos tengan la oportunidad de estudiar.Christian Vinueza-Extra

Un celular es la única esperanza tecnológica de 25 chicos de la cooperativa Janeth Toral 2, noroeste de Guayaquil, para no quedar rezagados de las clases virtuales, modalidad adoptada el presente año lectivo por la pandemia del COVID-19.

El móvil pertenece a la líder comunitaria, Beatriz Menoscal, de 42 años. Ella los ayuda en las tareas, aprovechando los conocimientos adquiridos en su época colegial.

“Hay cientos de niños y jóvenes que se quedaron sin estudiar... tratamos de ayudarlos”, expresa Bachita, como la conocen en el barrio.

La dirigente también ha improvisado un aula en su humilde vivienda, ubicada en el solar de la manzana 4.709. Está en la cima de un cerro y hasta donde los conductores hacen peripecias para llegar.

casa de bachita
La mejora de la casa comunal permitirá que más niños y jóvenes puedan estudiar.Christian Vinueza-Extra

En la planta baja de la casa colocó sillas y mesas de plástico que prestaron los vecinos. También una pizarra, para que las madres anoten el informe de los profesores.

Bachita comenta que en junio pasado, cuando arrancó el periodo lectivo de la Costa, tenían el doble de estudiantes, pero se redujo por el distanciamiento social, la falta de espacio y los limitados recursos económicos.

Pero la dirigente cree que fue una bendición de Dios la oportunidad de contar con internet. Ocurrió cuando unos ingenieros llegaron a revisar las antenas de comunicación instaladas en el sector.

Les comentó sobre la necesidad. “No dudaron en ayudar. Al día siguiente instalaron un router (dispositivo que administra el tráfico de datos) para que pueda ‘agarrar’ la señal con la que ahora estamos trabajando desde mi celular”, relata Bachita.

El protocolo de bioseguridad y las limitaciones obliga a la creación de grupos de alumnos. Las actividades se desarrollan también en las noches y fines de semana.

La iniciativa de Bachita contagia a la comunidad. Su hermana Juana Menoscal (52) recién está aprendiendo a leer, pero eso no le impide que ayude a los pequeños.

Su vecina Aura Palacios también es otra de las voluntarias. “Gracias a Dios, mis cuatro hijas no han perdido clases. Seguimos en la lucha”, opina.

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Bachita considera que una opción para albergar a más estudiantes es la recuperación de la casa comunal.

Comenta que el Municipio los ayudó con el mantenimiento del piso, pero está pendiente el sistema eléctrico, los baños y el mobiliario. Quien desee ayudar comunicarse al 09-84075055.

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