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Conoce a Miguel Bolaños, el ‘mago’ de los juguetes

Se inició como mecánico de motos a los 25 años y gracias a un vecino ahora tiene el curioso oficio. En su casa exhibe más de 100 carritos que están a la venta.

1. Miguel Bolaños tiene a la venta aproximadamente 100 carros, motos y monopatines de niños.
1. Miguel Bolaños tiene a la venta aproximadamente 100 carros, motos y monopatines de niños.Fotos: Amelia Andrade / EXTRA

Las primeras veces nunca se olvidan. Esta frase aplica en muchos ámbitos. Eso le pasó a Miguel Bolaños. A sus 25 años compró su primera moto. Una usada nomás, para ‘meterle’ mano y repararla. Desde entonces arregla este tipo de vehículos. Y hace cuatro años, por ayudar a un vecino, incursionó en otro oficio sin planearlo.

Esa nueva primera vez le sirvió para dedicarse luego a otra de sus pasiones, además de la mecánica:componer carros de juguete. Pero no de esos diminutos que entran en una mano, sino de aquellos a escala, impulsados a batería o con el movimiento de los pies.

Los conocimientos de su primer ‘camello’ también le sirven para su segunda actividad. El hombre, de 64 años, recuerda que una tarde, un conocido de la 41 y Rosendo Avilés, sector del suburbio guayaquileño donde habita, le pidió que revisara un cochecito descompuesto de su nieto. Él no quiso al inicio, pero después accedió.

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“Le dije que no sabía de eso. El vecino me comentó que el carrito usaba una batería parecida a la de las motos y que por eso, tal vez, algo podía hacer”, cuenta Miguel.

Ese detalle despertó en él la ‘pica’ y la curiosidad por desarmar el objeto y ver con qué se encontraba. El jovial mecánico se inspiró en lo suyo y, al cabo de dos horas, pudo reparar el aparato infantil.

En el barrio rápido se ‘corrió’ la voz. Eso bastó para que los días siguientes la gente vaya a dejarle autitos para que les solucione alguna avería. De esa forma se ganó su fama como el ‘duro’ de los carros de juguete.

Repara los coches infantiles en el portal de su vivienda, en el suburbio de Guayaquil. También arregla motos lineales.
Repara los coches infantiles en el portal de su vivienda, en el suburbio de Guayaquil. También arregla motos lineales.Amelia Andrade / EXTRA

Vista de fantasía

Pasar por fuera de su casa es todo un espectáculo. Su portal está lleno de estos cochecitos. También tiene triciclos y monopatines. El espacio, además, lo comparte con motos lineales que ha reparado y las mantiene en venta.

La popular intersección parece una juguetería al aire libre. Un paraíso para cualquier chico, aunque es un ambiente que no se observa por allí todo el año. Miguel comenta que su labor es más ‘pepa’ entre septiembre y diciembre, meses en que se aproxima la Navidad y los adultos buscan un regalo para los ‘peques’ del hogar.

En esa época es cuando saca sus más de 100 juguetes. El resto del año solo exhibe unos cuantos y se dedica más a su taller de motocicletas.

El centenario de autos para niños lo consiguió básicamente de dos maneras. O bien porque los indigentes de la zona, a cambio de unas monedas, se los van a dejar semidestruidos tras rescatarlos de la basura, o porque algún cliente no quiere invertir en hacerlos reparar y se los ‘remata’ a bajo precio.

Miguel gasta de su bolsillo para hacerlos funcionar de nuevo. Luego los pone a la venta. Al ser restaurados y no nuevos cuestan menos que en un almacén. “En un local no van encontrar estos precios, ni en otro lugar van a ver a alguien que repara así como lo hago”, menciona orgulloso Bolaños.

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LE GUSTA EL ORDEN

Su labor no es fácil. Su jornada inicia a eso de las 07:30. Poco a poco empieza a sacar los coches al portal, algo que le toma hasta una hora y media. Su esposa lo apoya en el trajín.

No solo repara los juguetes, sino que también los crea a partir de piezas recicladas.
No solo repara los juguetes, sino que también los crea a partir de piezas recicladas.Cortesía

Miguel es muy cuidadoso con sus artefactos. Solo deja a su ‘ñora’ ayudarlo. Eso es porque solo ellos saben de qué manera sacan o acomodan los carritos para no dañarlos. En su domicilio tiene un cuarto lleno de ellos y otros tantos acumulados en el patio.

El mecánico no es puro arreglo y ya, ¡también inventa! Entre su colección de juguetes hay unos que él mismo construyó con piezas que le sobraban. Dos pequeñas motos y un monopatín eléctrico son de las creaciones que aún le quedan. El resto las vendió.

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