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El conductor de bus que camelló en el nacimiento de su hijo
Un conductor de trolebús recordó el día que nació su segundo niño y cómo tuvo que laborar a pesar de ese acontecimiento.

Imagen referencial. Un conductor del Trole compartió con EXTRA su historia de paternidad.
Estaba ‘nuevito’ en su trabajo. Apenas ingresó un 16 de julio como conductor del Trole y 15 días más tarde su esposa sintió los dolores de parto. Carlos Torres debía laborar en su actual puesto en la madrugada del siguiente día. “Atendí a mi esposa y la llevé para que diera a luz”, rememoró.
Era la medianoche y nació su segundo hijo. Ya pasaron cuatro años desde ese momento y lo tiene tatuado en su memoria. De todos modos, él dejó a su señora bajo el cuidado de los médicos. Con la alegría en corazón, pero con el cansancio en su rostro tuvo que ir a sus labores.
“¿Usted está chuchaqui? No, estoy trasnochado porque nació mi hijo”, respondió el profesional del volante. Tomó su unidad y le permitieron que diera una sola vuelta, para que luego regresara con su creciente familia.
Torres es padre de tres niños y tiene que darse tiempo para compartir con ellos su día a día. Ahora ya no maneja en el horario de las mañanas, sino por la tarde. Ingresa a su puesto a las 14:00 y cubre la ruta hasta que llega la medianoche o, al menos, hasta las 22:00. Esa rutina le permite ejercer su ‘oficio’ de padre antes de que sus pequeños vayan a la escuela.
Se levanta temprano y no importa lo que haya pasado el día anterior. Deja sus preocupaciones, el estrés de conductor y todo lo vivido en su unidad para pasarla con sus seres queridos.
Por ello, le gusta hacer el desayuno, vestir a sus chicos y llevarlos a clases. “Me gusta también llevar a los hijos de otras personas”, confesó con soltura. En su vehículo plomo no solo caben sus chiquillos, sino otros que llegan alegres a la guardería a la que asiste su único varón.
Torres los ayuda a bajar. Los menores salen corriendo a los brazos de sus maestras, que los reciben siempre sonrientes. El hijo de Torres no es la excepción. Se despide de su padre, toma su mochila y se aleja con sus pequeños pasos.
El hombre hace una pausa antes de retornar a su hogar y también un paréntesis a su papel de progenitor. Aunque en su relato sí menciona a su papá, que le regaló la oportunidad de ser conductor de bus.
“Me dijo que siga el curso para sacar la licencia profesional. Yo no quería, pero me explicó que algún día me serviría”, rememoró.
A regañadientes, Torres aprendió durante seis meses toda la teoría y práctica para sacar sus documentos. Culminó para ingresar a la Universidad Central, en donde seguiría licenciatura en informática.
Pero la carrera la dejó porque se casó. Fue ahí que recordó las sabias palabras de su padre: “algún rato te servirá el saber manejar”. Tomó un bus de su hermano, quien le enseñó el oficio con el que tuvo breves momentos. “Yo solo sabía mover el automotor”, recordó.
La necesidad de sostener a una familia lo empujó a perfeccionar su manejo. Desde entonces, dejó la unidad de su padre para llevar diariamente a los usuarios del Trole a través de la ruta sur a norte.