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‘Vidas dedicadas’, once testimonios ecuatorianos que inspiran una cultura de paz

El colectivo Pressenza presentará el próximo 25 de octubre en Quito un libro que recoge las experiencias de once personalidades ecuatorianas sobre la cultura de la No violencia, en un intento por fraguar un modelo de paz en el corazón de la sociedad.

Nelsy Lizarazo (i), presidenta de Pressenza en Ecuador, junto Mariano Quiroga (d), un voluntario argentino que apoya a Pressenza.Reuters

El colectivo Pressenza presentará, el próximo 25 de octubre en Quito, un libro que recoge las experiencias de once personalidades ecuatorianas sobre la cultura de la No violencia, en un intento por fraguar un modelo de paz en el corazón de la sociedad.

‘Vidas dedicadas’ es el nombre del libro que recoge “Once testimonios que inspiran” una cultura de paz y en el que se retratan “todos los rostros de la violencia: económica, política, de género, religiosa” y otros, aseguró Nelsy Lizarazo, presidenta de Pressenza en Ecuador.

Esta es la cuarta publicación de Pressenza, una organización de activismo voluntario relacionado con temas sociales y que acompaña las “luchas” de colectivos que, a veces, no son escuchados por la ausencia de información sobre sus actividades, comentó Lizarazo.

El grupo Pressenza, que se encuentra en varios países de Europa y América Latina, decidió hace algunos meses abrir una sección de entrevistas a personajes ecuatorianos sobre el tema de la No violencia.

Dichos personajes, entre los que se cuentan a la exlesgisladora María Augusta Calle o la ecologista Esperanza Martínez, están dedicados a diferentes causas pero también, de alguna manera, están conectados al tema de la no violencia y la paz, apuntó Lizarazo.

El libro, que supone una guía para todos los sectores de la sociedad, se presentará en una ceremonia especial que tendrá lugar el próximo 25 de octubre en la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión.

El texto recoge una valoración sobre la No violencia “mucho más amplio que el enfoque de paz, que es un concepto fundamental, pero que muchas veces se entiende solo como la ausencia de guerra”, apuntó la activista.

Sin embargo, en la sociedad “hay demasiados rostros de la violencia que superan a la guerra” y a las fronteras, aseguró Lizarazo, para quien tiene mucho sentido “hablar de la no violencia en Argentina, Colombia, Siria, Afganistán” o en cualquier otro país del mundo donde la violencia se expresa de formas distintas.

Mariano Quiroga, un voluntario argentino que apoya a Pressenza en Ecuador, indicó que la experiencia de la No violencia ha fructificado en amplios sectores sociales, sobre todo en la manera cómo “se pueden resolver los conflictos” y en la necesidad de “encontrar soluciones” a los problemas que surgen en la misma población.

Por ello, indicó que, si bien en el libro se plasman entrevistas a varios personajes, “hay un montón de organizaciones que te abren los brazos para hacer cosas como estas”.

Y es que para él, “a la gente le interesa” este tipo de temas de la No violencia, incluso para la resolución de conflictos cotidianos de los ciudadanos.

Aunque es verdad que “a veces uno se siente muy quijote, cuando se pone a trabajar en esto, hay muchas personas que ayudan”, agregó Quiroga al recordar que octubre en Ecuador ha sido declarado como el mes de la paz.

Este es el mes “por la paz y la no violencia”, insistió Rossana Ayabaca, también de Pressenza, y explicó que durante estas semanas se efectuarán charlas sobre sostenibilidad, salud intercultural, ferias sobre iniciativas ciudadanas, activismo contra los femicidios y otras acciones relacionadas con la No violencia.

Las actividades no solamente se concentrarán en Quito, sino que el espacio de paz se trasladará a otras localidades como las ciudades costeras de Pedernales y Machala, o las andinas de Loja, Cuenca, Riobamba e Ibarra, entre otras.

Todo esto se hace con base “al trabajo voluntario” de muchas personas que, de manera desinteresada han decidido contribuir para afincar la cultura de la No violencia en el país, añadió Patricio Guevara, un joven activista del colectivo.

Según él, la iniciativa de convertir a octubre como el mes de la no violencia, ha generado conciencia en diferentes organizaciones sociales que ahora promueven en la comunidad espacios de diálogo y paz.