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Un atractivo ancestral en la Mitad del Mundo
En el lugar se construye una réplica de la pirámide No. 13 de Cochasquí, con materiales reciclados. Estará lista para el 25 de marzo de este año.

El “alma” de la pirámide está hecha de llantas y escombros. Será revestida con bloques de cemento y adobe.
Más de 6.000 llantas donadas por el basurero de la Municipalidad de Mejía y por Emaseo y ocho toneladas de escombros son el ‘alma’ del nuevo atractivo turístico de la Ciudad Mitad del Mundo. Se trata de una réplica exacta de la pirámide 13 de Cochasquí, ubicada en el cantón Pedro Moncayo, en Pichincha, que será hecha con materiales reciclados y recubierta con bloques de cemento y adobe.
La rampa para acceder a la pirámide tenía un valor religioso para el pueblo Kitu-Kara, pues era el camino para llegar hacia el líder y a todas sus riquezas. Al igual que en la edificación original, esta copia tiene una rampa de más de 30 metros de longitud y, en su versión ancestral, todo este trabajo arquitectónico fue realizado con tecnología que “desapareció después de la conquista”, según manifestó Marcela Costales, viceprefecta de Pichincha y presidenta de directorio de la Ciudad Mitad del Mundo.
Para crear esta nueva edificación, el arquitecto Eduardo Villacís hizo un estudio de suelo —para colocar las bases—, además de un análisis astronómico y matemático que le diera a su obra el mismo valor solar que tiene la construcción original. Además de las llantas, unos 30 obreros trabajan con otros materiales reciclados, como mallas para impermeabilizar la estructura, cemento y tierra. Villacís destacó que, una vez terminada el alma de la pirámide, esta será revestida con bloques y adobe, y “nadie notará que por dentro está hecha con llantas y escombros. Lucirá exactamente igual que la pirámide original”.
El trabajo consiste en rellenar cada llanta, una por una, con escombros. Eso da al suelo la solidez necesaria para soportar un peso superior a siete toneladas. Después los neumáticos serán apilados en forma piramidal y se los pegará entre sí con tierra y cemento. Esta iniciativa nació del directorio de la Ciudad Mitad del Mundo, en su objetivo de generar más atractivos turísticos para este escenario cultural.
Sin embargo, fue Villacís quien tuvo la idea de utilizar materiales reciclados, ya que “las llantas, por ejemplo, se demoran aproximadamente 300 años en degradarse. Este es un intento por preservar el medio ambiente a través de una edificación que se mantendrá en este mismo lugar de forma permanente, sin que hayamos invertido en nuevos materiales o hayamos cavado huecos de forma innecesaria”.
Además, el arquitecto destacó que, para la realización de la réplica de la pirámide 13, contó con la colaboración de investigadores de Cochasquí, quienes, también, entregaron los planos de la pirámide original con sus magnitudes y ubicación astronómica. “Como la réplica se encuentra ubicada igual que la pirámide de Cochasquí, todos los eventos cósmicos y astrológicos que en la antigüedad se daban, como las sombras y las estrellas, las vamos a tener exactamente en esta nueva pirámide, dada su ubicación en la Mitad del Mundo”.
Costales informó que el estreno de su nuevo atractivo turístico representará un cambio en los horarios de atención de la Ciudad Mitad del Mundo: se creará una agenda nocturna con todo tipo de actividades a partir de las 19:00. Además, se tiene previsto equipar a la pirámide con telescopios y otros instrumentos para apreciar los fenómenos astronómicos, a modo de planetario.
“A partir de un convenio que firmamos hace unas semanas, se tendrá iluminación durante toda la noche en la Ciudad Mitad del Mundo, y eso lo convertirá en el principal atractivo turístico del sitio”, indicó. La construcción estará lista el 25 de marzo. Para su lanzamiento oficial al público, el directorio del lugar tiene preparada una serie de actividades con música en vivo, artes escénicas y muestras astronómicas para todo el público.
Una construcción alineada con el Sol
Esta réplica está construida en la misma latitud que la pirámide 13 de Cochasquí, en triangulación con el cerro Catequilla y la Mitad del Mundo. La cabeza de la réplica queda, matemáticamente, a la misma altura que la original.
“La tecnología que el pueblo Kitu-Kara utilizó para determinar la latitud cero se perdió con la conquista. Pero es un cálculo matemático que no se hizo con palos y con piedras. A través de la medición en Catequilla lograron hacer el calendario lunar y calcularon cómo colocar las pirámides estratégicamente”, destacó Costales.
Esta ubicación, según explicó el arquitecto Eduardo Villacís, encargado de la obra, responde a un profundo conocimiento astronómico por parte del pueblo Kitu-Kara. “Nuestros ancestros edificaron las pirámides basados en su relación con el Sol, con las estrellas...”. La rampa de ingreso a la pirámide también tenía un valor ritual para los Kitu-Kara.