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Diario Extra Ecuador

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¡Vivió nueve años con un cuchillo cerca al corazón!

Daniel, sentado en las afueras de su casa, regresa al tiempo y su memoria trae los recuerdos de ese día que fue herido. Tenía 19 años cuando le habrían enterrado el cuchillo en una pelea por defender a su hermano.

Los resultados de los Rayos X donde observaron una especie de lanza en el pecho. Tanto la doctora como él se quedaron sin habla por el extraño objeto.

Los resultados de los Rayos X donde observaron una especie de lanza en el pecho. Tanto la doctora como él se quedaron sin habla por el extraño objeto.YIE

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Daniel Vaca Guerrero ahora ríe y con más ganas que antes. No es para menos, el día de su cumpleaños también recibió -sin querer- el mejor de los regalos: una nueva oportunidad de vida. De su cuerpo le extrajeron un pedazo de cuchillo que estaba cerca al corazón.

El 29 de abril, Daniel acudió a realizarse unos exámenes que eran requisitos fundamentales para ingresar a laborar en una empresa. Todo estaba bien hasta que la laboratorista le mostró los resultados de los rayos X donde observaron una especie de lanza en el pecho. Tanto la doctora como él se quedaron sin habla por el extraño objeto.

Le realizaron varias pruebas para quitar toda duda. Sin embargo, la pequeña puya se observaba amenazante.

Ese día en que le dieron aquella lapidaria noticia, Daniel cumplía sus 29 años de vida. “Ese regalo nunca lo olvidaré, pues enterarme que estaba a punto de morir es desconcertante”, dice el joven amante del fútbol.

Por defender al hermano

Daniel, sentado en las afueras de su casa, regresa al tiempo y su memoria trae los recuerdos de ese día que fue herido. Tenía 19 años cuando le habrían enterrado el cuchillo en una pelea por defender a su hermano.

Dice que aquella noche que se fueron a un baile desde Izamba hasta Atocha y al salir se armó un ´relajo´ que todos se daban contra todos.

En ese tumulto observa que agreden a su hermano y sin medir las consecuencias se acercó a defenderlo.

En ese momento sintió que alguien lo lastimó por la espalda, pero no sintió la puñalada. “Caminé un buen trayecto y nos detuvimos al observar el chorro de sangre que bajaba por mi mano izquierda y al revisarme miré la herida, cerca al hombro por la espalda”, dice.

En el nosocomio le cogieron dos puntos y lo mandaron a la casa. “Nunca me dolió y después de eso mi vida continuaba con normalidad, no tenía idea lo que estaba alojado en mi cuerpo”, menciona el joven.

Hace menos de cinco años sintió un dolor fuerte en la mano izquierda, el mismo lado donde fue herido.

Acudió a realizarse un eco a una clínica particular y tampoco le salió nada extraño. El dolor pasó y seguía con su vida normal: jugando al fútbol, trabajando en la ebanistería y realizando las tareas diarias en la casa.

“A principios de enero me salió una bolita por el pecho y le conté a mi primo, eso me preocupó un poco. No le di importancia porque no me dolía y ni cuando recibía balonazos en el juego sentía estragos. Todo se descubrió en abril, cuando estaba listo para ingresar a un nuevo trabajo. Estoy agradecido con la empresa porque me pagó todos los análisis”, aseguró Daniel.

Con los exámenes, Daniel primero acudió donde su mamá Olga a quien no atinaba cómo darle la noticia. Luego la calmó y le contó lo que encontraron en su cuerpo y le pidió calma.

Con esa misma calma el joven acudió hasta el Hospital Regional para esperar un turno y le realicen la operación. El cirujano William Viteri, atendió su caso. Fue operado y ahora se recupera porque lo que más anhela es volver a jugar el fútbol.

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