Cáncer de mama: Oncóloga señala los 20s como la década clave para la prevención
Factores como una mala alimentación, falta de actividad física, el estrés o el consumo de alcohol y tabaco influyen en el riesgo de sufrir cáncer de mama

Médicos aconsejan iniciar chequeos clínicos anuales desde los 20 años.
El cáncer de mama no es repentino. Se gesta en silencio a lo largo de los años. A nivel mundial, este tipo de cáncer es el más frecuente entre las mujeres y, según la Organización Mundial de la Salud, su impacto sigue creciendo. Solo en 2022 se registraron más de 2,3 millones de nuevos casos.
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Ecuador no está al margen de esa realidad. Cada año se reportan alrededor de 5.000 nuevos diagnósticos de cáncer de mama, con tasas de mortalidad de entre 10 y 11 fallecimientos por cada 100.000 mujeres, según datos oficiales del Ministerio de Salud Pública y del Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Son números que colocan a esta enfermedad entre las principales causas de muerte femenina en el país.
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Aunque la mayoría de diagnósticos se concentran después de los 40 años, la década de los 20 aparece como un periodo clave. Es en ese rango de edad que se consolidan hábitos que, con el tiempo, pueden marcar la diferencia.
“Lo que hacemos en la década de los 20 construye resiliencia, fortalece nuestro sistema inmune y nos prepara para enfrentar los retos biológicos que puedan presentarse con los años”, explica Andrea Bautista, oncóloga mastóloga de la Clínica Internacional.
Antecedentes familiares y estilo de vida influyen
Explica que la genética influye, pero no determina por completo el destino. Tener antecedentes familiares incrementa el riesgo y obliga a iniciar controles más tempranos, pero el estilo de vida también pesa.
El problema, advierte, es que muchas de estas variables pasan desapercibidas en la juventud, cuando la salud suele darse por sentada. Sin embargo, el costo de esa omisión suele aparecer décadas después, en forma de diagnósticos tardíos y tratamientos más complejos.

Comer saludable es una de las recomendaciones de los especialistas para evitar el cáncer de mamá.
Para la especialista, apostar por la salud mamaria desde la juventud “no implica renunciar a la libertad ni a las experiencias propias de esa etapa”, sino asegurar mejores condiciones de bienestar a largo plazo. Desde su perspectiva, cada mujer tiene la capacidad de influir en su propio futuro, tomando decisiones tempranas.
¿Cómo se puede prevenir el cáncer de mama?
- Realizar actividad física regular, procurando al menos 150 minutos a la semana, ya sea con caminatas, ejercicios aeróbicos o rutinas de fuerza, ya que el movimiento ayuda a regular las hormonas y a mantener un peso saludable.
- Mantener una alimentación equilibrada, rica en frutas, vegetales y fibra, y baja en ultraprocesados, azúcares y grasas saturadas, para favorecer el equilibrio metabólico y reducir procesos inflamatorios en el organismo.
- Iniciar chequeos clínicos anuales desde los 20 años, especialmente en mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama, con el fin de establecer un control médico oportuno y personalizado.
- Evitar el consumo de tabaco y moderar la ingesta de alcohol, dos factores asociados al aumento del riesgo de cáncer y a un mayor daño celular a largo plazo.
- Incorporar prácticas de manejo del estrés, como meditación, yoga o mindfulness, junto con un descanso nocturno adecuado, ya que el estrés crónico puede alterar la regulación hormonal y debilitar el sistema inmune.
- Aprender a conocer el propio cuerpo mediante el autoexamen mensual, prestando atención a cambios en la forma, textura, sensibilidad o presencia de secreciones, y consultando al médico ante cualquier señal inusual.