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Buena Vida

Chordeleg y su esplendor orfebre

Entre las creaciones de sus artesanos se destaca la tradicional candonga, aretes que forman parte del atuendo femenino

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Flavio Jara mantiene el arte que aprendió de su padre, considerado el primer filigranista de la ciudad.Jaime Marín

Antes de la época incaica, el sector de lo que es el cantón Chordeleg tenía el nombre de Chorro de Oro, pero fueron los Cañaris quienes bautizaron la zona con los vocablos ‘Choch’ y ‘Shor’, que significan sepulcros, y ‘Deleg’, planicie, de los cuales se dio paso a su denominación actual.

Este sector que se levantó al pie del cerro Fasayñán (Camino del Llanto) recibió esta designación porque fue un sitio sagrado, según los descubrimientos. Varios arqueólogos hallaron “huacas”, tumbas de caciques y sacerdotes que fueron sepultados junto a ofrendas funerarias de oro y plata.

Los orígenes de su nombre, así como los hallazgos a lo largo de su historia muestran que en esta localidad, que hoy está cumpliendo 29 años de cantonización, se han realizado actividades con metales preciosos.

Este pueblo mágico del Ecuador (declaratoria recibida en diciembre de 2020), que ostenta también la certificación de ser parte de la Red de Ciudades Creativas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), se destaca por su artesanía ancestral, principalmente de la orfebrería en filigrana y elaboran manualmente la milenaria “candonga”, aretes que son parte del atuendo femenino, según anota el alcalde Deifilio Arévalo.

La orfebrería junto a las otras labores artesanales, como el tejido de paja toquilla, son factor estratégico en el desarrollo urbano sostenible de la urbe.

Cuenta Arévalo que, desde inicios del siglo XX, los orfebres del cantón mantienen la tradición ancestral de hacer la joya, en oro y plata, mediante la técnica del rellenado con finísimos hilos de los metales preciosos.

De entre esas joyas preciosas que diseñan, la candonga es un símbolo cultural artesanal de este cantón azuayo.

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En los diversos talleres se presentan variedad de candongas.Jaime Marín

Esta prenda es elaborada en una forma piramidal y en su diseño consta, en la parte superior, de un trébol seguido de dos medias lunas con asas colgantes de láminas, cuyos extremos se unen a la hoja.

El trébol significa buena suerte, los círculos representan los 30 días del mes y las asas son en alusión a los siete días de la semana, según explica el arqueólogo Mario Garzón.

Según el experto, en lengua quichua no ha encontrado el término candonga y más bien es una palabra de la época prehispánica que sirve para identificar un adorno que colgaba de las orejas de los habitantes de los pueblos y que en la actualidad se mantiene como un rasgo muy característico de la chola cuencana.

TÉCNICA IBÉRICA

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En el centro cantonal y alrededor de la plaza José María Vargas se han distribuido los locales de venta de joyas.Jaime Marín

La técnica de la filigrana es nativa de España, pasó luego a México y de ahí a Colombia, desde donde fue traída a Chordeleg entre 1901 y 1904, por el artesano de apellido Zúñiga. Fue él quien luego compartió sus conocimientos con Juan Octavio Jara, pionero en la técnica de la filigrana, habilidad e ingenio que fueron enseñados a sus descendientes, para luego extenderse por todo el cantón, según los registros.

Flavio Jara, descendiente del pionero de la filigrana en Chordeleg (Juan Octavio Jara), asegura que lleva más 50 años tejiendo la candonga, que es una joya infaltable en las vitrinas de los más de cien locales de exhibición y venta de joyas, situados en el centro cantonal y en los alrededores de la pintoresca plaza José María Vargas.

Desde sus orígenes esta ciudad brilla y por su particular encanto de su artesanía se ha convertido en cuna de la filigrana en el país. (JM)