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Buena Vida

De una laguna brotó la fe a la Virgen de los Remedios

La tradicional romería en la parroquia Güizhagüiña del cantón Zamora surgió con apariciones y curaciones que habrían ocurrido 

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Las fiestas patronales de la parroquia son las más concurridas.Fabricio Cruz

Entre el verdor de las montañas, en las faldas del cerro Chinchilla, en una zona de lo que ahora se conoce como población del cantón Zaruma, provincia de El Oro, hace varios siglos empezó a propagarse una creencia que se revive en agosto de cada año.

Así como se difundieron inexplicables sucesos en la comunidad lojana de El Cisne, los primeros pobladores de Güizhagüiña, una de las localidades antiguas del país, hablaban de que también habían visto la imagen de la Virgen María en las inmediaciones de una laguna.

A la mujer que fue elegida para ser la madre del Hijo de Dios se le atribuyeron varias de las curaciones que son parte de la historia de esta localidad cercana a una de las primeras ciudades fundadas por los españoles, y que fue llamada como la Villa de San Antonio del Cerro de Oro de Zaruma.

Tales hechos se habrían registrado hace más de cuatro siglos. En información que se expone desde el Gobierno parroquial se resume que por el año 1600, la gente comentaba sobre la mejoría en su salud después de beber el agua de una pequeña laguna que estaba al pie de un árbol. Aquel escenario se localizaba en el sitio donde hoy se encuentra el parque central de la parroquia orense.

Estas sanaciones difundidas por tradición oral dieron paso a un constante peregrinaje en medio de los bosques. Cada vez más gente se encaminaba entre la vegetación para beber de aquella laguna.

La información histórica de esta parroquia rural zarumeña, considerada como un paraíso encantado, señala que desde 1834 empezó a venerarse a la imagen de la Virgen con su niño en brazos, a la que denominaron de los Remedios. Los creyentes comenzaron a realizar oficios, novenas y otros actos populares en Güizhagüiña.

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Esta es una de las costumbres religiosas más difundidas en la población y con el transcurrir de los años se convirtieron en las festividades tradicionales y son parte del patrimonio de la parroquia y de la ciudad.

BONDAD DE UN ÁRBOL

Tras las labores mineras ejecutadas con la llegada a Portovelo de la South American Development Company, en 1895, la creencia de las curaciones milagrosas se divulgó y aumentó el peregrinar en la zona, que fue blanco de explotación maderera.

Un grupo de norteamericanos investigó algunos de estos hechos. Para ellos, los supuestos milagros se debían a las bondades de uno de los árboles que existían en el sitio, la cascarilla amarga o quinina. Esta era la “milagrosa planta”.

Para los creyentes, la devoción a la Virgen se concentró en el santuario levantado frente al sitio donde se reportaron las apariciones.

Por la festividad, cada 24 y 25 de agosto, a Güizhagüiña acuden centenares de feligreses. El año pasado habrían ido unos diez mil devotos y entre ellos se siguen difundiendo las sanaciones que hace la Virgencita. (IC)

Recorrido en carro y por redes

Para vivir la fe en este año de emergencia sanitaria por el Covid, el recorrido tradicional será en vehículo.

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Hace más de 400 años surgieron las leyendas de las sanaciones milagrosas por parte de la Virgen.Fabricio Cruz

Luis Idrovo, presidente del Comité de Festejos de la Virgen de los Remedios, patrona de la parroquia, sostuvo que el 25 de agosto se hará un recorrido con la imagen de la Virgen por todos los barrios y parroquias aledañas y los feligreses podrán seguir los oficios por las redes sociales.

El sacerdote Francisco Tupallachi explicó que “la Virgen va a recorrer en un vehículo por las calles del sector, va a bendecir y pedir que esta pandemia ya acabe”.

La principal fiesta religiosa es en el honor a la Santísima Virgen de los Remedios, venerada por miles de devotos que llegan hasta el santuario los 25 de agosto de cada año. Desde la emergencia los turistas han dejado de acudir a la capilla. (FC)

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