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Diario Extra Ecuador

El secreto de la "juventud" del tiburón de Groenlandia: genes de reparación y ojos que no envejecen

Nuevas investigaciones revelan cómo el vertebrado más longevo del mundo mantiene su visión intacta y sus células jóvenes mediante mecanismos genéticos únicos

El tiburón Somniosus microcephalus es capaz de vivir 400 años

El tiburón Somniosus microcephalus es capaz de vivir 400 añosInkfish, UWA, Kelpie Geosciences

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En 2016, el mundo quedó atónito cuando la revista Science documentó un tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) nacido en 1627, contemporáneo al inicio de la Guerra de los Treinta Años. Hoy, casi una década después, la ciencia ha dado un paso crucial: ya no solo sabemos cuánto viven, sino cómo logran que sus órganos no se deterioren con el paso de los siglos.

Expertos sostienen que el ejemplar puede vivir hasta los 400 años. Su longitud máxima es de hasta 7 metros, pesa más de 1.000 kg y su velocidad es de menos de 2 km/h.

Ojos que desafían al tiempo

Investigaciones realizadas entre 2020 y 2024 en la Isla de Disko (Groenlandia) por las universidades de Copenhague y California-Irvine han puesto el foco en la visión de estos gigantes del Ártico. A diferencia de los humanos, cuya vista se degrada con la edad, los ojos de estos tiburones permanecen funcionales tras 200 o 300 años.

Los ojos de estos tiburones permanecen funcionales tras 200 o 300 años

Los ojos de estos tiburones permanecen funcionales tras 200 o 300 añosCaptura de video

El secreto reside en una combinación de química extrema y genética:

  • Lípidos "anticongelantes": sus retinas poseen altas concentraciones de ácidos grasos (VLC-PUFAs y DHA) que actúan como un aceite de alta calidad. Esto evita que las membranas celulares se congelen o se vuelvan rígidas en las gélidas profundas del Ártico.
  • Reparación genética: El análisis molecular detectó una expresión elevada de los genes ercc1 y ercc4, encargados de reparar el ADN. Mientras que en otras especies estos genes fallan con la edad, en el tiburón de Groenlandia funcionan como un sistema de mantenimiento perpetuo.

"Abrí el paquete y había un globo ocular gigante de 200 años mirándome desde el hielo seco”. “No había signos de muerte celular, lo que demuestra que, a nivel biológico, esos ojos centenarios seguían funcionales”, afirmó la investigadora Emily Tom al analizar un globo ocular gigante de 200 años.

Una vida en "cámara lenta"

La extraordinaria longevidad de esta especie (con un promedio de 272 años) se debe a una adaptación radical a su entorno. Todo en el tiburón de Groenlandia es pausado:

  • Crecimiento: apenas un centímetro por año. 
  • Madurez sexual: no son capaces de reproducirse hasta que cumplen los 150 años.
  • Metabolismo: extremadamente bajo para ahorrar energía en aguas de hasta 2.000 metros de profundidad.
El tiburón de Groenlandia crece un centímetro por año

El tiburón de Groenlandia crece un centímetro por añoWaterFrame/Alamy

Juan Martín Cuevas, de WCS Argentina, explicó a Infobae que esta especie es "el extremo" de los condrictios.

"Este animal es muy extremo y está totalmente adaptado a un ambiente frío de aguas profundas. Eso hace que tenga un metabolismo muy bajo y que se desplace de manera lenta. Entonces, todo en esta especie es lento para no consumir energía. Pero queda esa incógnita de si tendrá algún tipo de mecanismo posible de regeneración de tejido, de regeneración de moléculas de ADN también, para obviamente poder vivir tanto tiempo y mantener el organismo vivo", dijo.

De las profundidades del Ártico a la medicina humana

Este hallazgo no es solo una curiosidad biológica; podría ser la clave para futuros tratamientos médicos. La profesora Dorota Skowronska-Krawczyk, coautora de un reciente artículo en Nature, sugiere que entender por qué la retina de este tiburón no envejece podría ofrecer nuevas estrategias para combatir enfermedades humanas como el glaucoma o la degeneración macular.

A pesar de su resiliencia biológica, el tiburón de Groenlandia enfrenta amenazas modernas como el cambio climático y la pesca incidental. Descifrar sus secretos genéticos es ahora una carrera contra el tiempo para asegurar que el habitante más antiguo de nuestros océanos no desaparezca antes de revelarnos la fórmula de su longevidad.

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