Deportes
Almada recibió el perdón del Monumental
Patxo de la Rica, Guayaquil
“El coloso no despertará con Banguera, Velasco y Almada. No destruyan la historia”. Así decía una pancarta que los hinchas de la Preferencia Este desplegaron en los minutos previos al choque. Allá, exactamente en frente de Guillermo Almada. El técnico, parado, la miró. Bajó la cabeza, se dio la vuelta y se sentó en la banca.
Así comenzó el Clásico que decidía su futuro. Cómo lo acabó, ya lo saben. Reforzado por una goleada impresionante que devuelve la ilusión y la confianza al proyecto que dirige desde hace un año.
No era un secreto que tenía las horas contadas si no ganaban. El propio José Francisco Cevallos lo dejó entrever en la previa, con un simple “si no ganamos, estudiaremos las opciones”. Por eso, el preparador vivió más nervioso que nunca su cuarto clásico, secándose el sudor y con pasos rápidos. De un lado a otro, con la mirada hacia el suelo, y transmitiendo una sensación de vagar por la zona técnica, perdido entre el miedo a perder.