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Cuqui Juárez: “Yo soy azul, no podía ir a Barcelona”

Tenía 24 años cuando llegó al Emelec a préstamo, pero al poco tiempo compraron el pase. Lleva más de dos décadas de relación con Ecuador.

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Juárez es el hombre récord del Emelec: tiene 146 goles con esa camiseta.Cortesía

La mitad de su vida la ha relacionado con Ecuador. Llegó a los 24 años y se enamoró de Emelec. Ahora de 48 años, Carlos Alberto Juárez, mejor conocido como el Cuqui, es un símbolo de los azules. Y tiene una marca muy difícil de igualar. Sus 146 goles con el Bombillo lo convirtieron en un ídolo.

En 1996 llegó al Bombillo, procedente del Santos Laguna de México. Aquí fue goleador y asistidor, era el hombre de los pases para los festejos de Ariel Graziani y Jaime Iván Kaviedes.

El directivo Antonio Noboa lo buscó para que se vista de amarillo, le insistió muchas veces y hasta le pusieron un contrato en blanco para que él ponga la cantidad que quería ganar, pero no lo hizo, porque dice que su corazón es azul.

Desde enero pasado está de vuelta en Guayaquil, que es su segunda casa. Aquí pasó la cuarentena del COVID-19.

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Juárez y la famosa camiseta en uno de sus tantos regresos a Emelec.Archivo

¿ASÍ HIZO HISTORIA?

En diálogo con EXTRA le decimos que son 145 goles. Pero él nos corrige y asegura que son 146. A fin de cuentas, el registro debe quedar muy en claro.

“Cuando llegué nunca imaginé alcanzar ese récord. Solo vine para hacer las cosas bien y buscar un puesto, pero todo pasó muy rápido, todo se dio, a menos de un mes la gente me quería mucho por lo que hacía en la cancha. Ahora tengo el récord, pero cualquiera puede venir a cambiar la historia”, expresa Juárez.

Recuerda que solo venía de México a préstamo, pero luego lo compraron. “Y a los dos meses ya estaba enamorado del color azul”, asegura.

“Era una pelea constante entre dirigentes el pase (como jugador), cada vez que ellos se enojaban salía a préstamo”,Carlos Alberto Juárez

“Al poco tiempo me di cuenta de que Emelec era el mejor equipo del mundo para mí. Había gente más grande que yo, pero se dio. Luego el cariño de la gente fue impresionante”.

Confiesa que la mitad de su vida está en Ecuador. Después de retirarse del fútbol incursionó en el periodismo en una radio y en redes sociales.

NUNCA SE QUISO IR

Estando en Emelec, el Cuqui nunca se quiso ir. Las veces que salió rumbo a Perú, México, Argentina y España fue contra su voluntad. “Lo que me pasó con los dirigentes fue una cosa de locos. Salía campeón y al otro día me decían que tenía que irme. Si era por mí, nunca salía del Emelec. Pero entre directivos se pelearon y me mandaron a Perú, luego a México y seguían las diferencias por dinero”, cuenta Juárez. El gol que les dio un campeonato (de un cabezazo, en el 2001) y luego ayudar al equipo a lograr el bicampeonato, al parecer no fue valorado. O al menos él no entiende por qué no siguió en el equipo.

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El hombre gol de Emelec, Carlos Alberto Juárez.Archivo

Incluso recuerda que le llegaron a deber hasta cinco meses de sueldo. Lo sacaron y solo le pagaron dos.

“Cuando me enviaban a otro equipo les preguntaba por qué me sacaban, si yo no quería irme”, señala Juárez. Y todo era un ‘relajo’, porque cuando se fue al Perú le iba bien y luego lo trajeron de nuevo al Bombillo. Era un ir y venir.

En una vez ocasión salió con permiso a Argentina y estando allá le comunicaron que se iba a México.

Al final, una telenovela todas las salidas del Cuqui. Tanto, que nunca olvidará cuando llegó a Pachuca. Los directivos del Emelec no le mandaron el transfer y entonces Carlos se fue a Argentina.

“Era una pelea constante entre dirigentes el pase (como jugador), cada vez que ellos se enojaban salía a préstamo”, cuenta el Cuqui.

Pese a su amor por el equipo tuvo que soportar hasta deudas, como en el 2002, cuando “fui a la oficina a cobrar, había quedado bicampeón y al no pedir aumento me estaban bajando el 40 % del sueldo como ‘premio’. Por eso me fui a Montevideo”. Pero lo volvieron a traer en el 2003.

Pero Juárez se ríe ahora de las situaciones que le tocó vivir. “Si hubiera sabido que todo esto iba a pasar me quedaba toda la vida en Emelec”.

Goles y pases eran el secreto del éxito de Juárez en Emelec, que también pasó por Deportivo Quito y Liga de Quito.

ANTONIO NOBOA QUERÍA VESTIRLO DE AMARILLO

Cuando estaba en España en el 2004, en el Murcia, Iván Hurtado le comentó al Cuqui que Antonio Noboa quería hablar con él. Juárez pensaba que era una broma.

“En mis tiempos los contratos no valían y me fui a Murcia, pero ese contrato me lo hizo valer la FIFA y me habilitaron enseguida. Estaba con Bam Bam Hurtado cuando llamó Antonio Noboa, de Barcelona, pensé que era una broma. Enseguida me dijo que quería vestirme de amarillo. Fueron unas ocho llamadas”.

Luego Carlos se fue a Argentina y le pasó algo de locura, estaba en Buenos Aires cuando sonó el teléfono, era Noboa con la propuesta más increíble que escuchaba.

“Fue algo de locos. No sé cómo Toño Noboa me ubicó en Argentina. Él se reía y me dijo que me quería en Barcelona, que me mandaba el contrato en blanco y que le ponga la cifra que quiera”, recuerda Matador Juárez.

Era una oferta que a cualquiera le hubiera movido el piso. Pero el Cuqui ya tenía su corazón pintado de azul. “En ese mismo momento le agradecí por lo que hacía por mí, pero le respondí que no podía hacerlo, porque soy azul. Cuando insistió en que ponga la cantidad, dijo que me llamaría después para que lo piense, pero contesté que no era necesario, no iba a firmar. Lo mío con Emelec es amor de verdad”, comentó Juárez.

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Carlos Juárez lleva 24 años de relación con Ecuador, la mitad de su vida.Archivo

“TIEMBLEN X Q VOLVÍ”

De tantas veces que salió y regresó, hay una que la tiene clara en su memoria. Corría el 2003. Venía a mitad de año a Guayaquil. No sabía que el Clásico del Astillero se jugaba esa semana y hubo hinchas que le dieron una camiseta de la Boca del Pozo para que la use.

Pero su amigo Zambrano, quien ahora vive en Galápagos, lo fue a visitar y le comentó que le tenía una camiseta especial para él. Juárez la recibió y sin siquiera verla, la llevó al Monumental para utilizarla ese día. Pero era pequeña, por lo que el utilero le cortó las mangas y él se la puso sin leer lo que decía.

“El domingo al mediodía me entrega la camiseta, era chiquita, pero me la puse. Luego hago un gol en el segundo tiempo, muestro la camiseta y la hinchada me gritaba de todo”, relata Juárez, quien nunca supo qué pasó con esa camiseta, porque la regaló.

ElCuqui dice que han pasado 17 años y la gente todavía recuerda esa situación. “Hasta los hinchas de Barcelona se me acercan y se acuerdan de esa camiseta”.

Entre sus recuerdos también están los de sus panas de peloteo. Lo último que le dolió mucho fue la partida de Dannes Coronel, por eso le hará un homenaje especial en sus programas que hace por Youtube.

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