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Diario Extra Ecuador

Debate en Ecuador por proyecto que limitaría el uso de redes sociales en menores de 15 años

Proyecto de ley busca reducir riesgos como ciberacoso y adicción digital, mientras expertos advierten posibles conflictos legales, educativos y sociales

La regulación planteada contempla excepciones para plataformas educativas y control parental.

La regulación planteada contempla excepciones para plataformas educativas y control parental.Carlos Kingler / EXTRA

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El acceso de menores de edad a redes sociales preocupa a nivel mundial. España prohibió el uso de estas plataformas a menores de 16 años; mientras otros países, como Australia, Francia y Grecia, adoptan medidas similares ante riesgos como adicción, ciberacoso o exposición a contenido violento.

En Ecuador, aunque no hay leyes que limiten el acceso de los niños y adolescentes a redes sociales, sí existen normas de protección de datos y de la niñez que aplican en determinados contextos.

Según el Consejo Nacional para la Igualdad Intergeneracional, cerca del 46,7 % de los menores de 12 años usan redes sociales; tres de cada diez han sufrido violencia digital; y uno de cada cuatro adolescentes ha estado involucrado en situaciones de ciberacoso.

Frente a estos datos, la Comisión de Protección Integral a Niñas, Niños y Adolescentes de la Asamblea Nacional socializa un proyecto de ley que busca prohibir el acceso y uso de redes a menores de 15 años, con excepciones para plataformas educativas, herramientas de control parental y sanciones económicas para las empresas que incumplan la norma.

Posibles conflictos legales y sociales

Para el maestro Hilario Beltrán, expresidente de la Unión Nacional de Periodistas, Núcleo del Guayas, cualquier restricción debe analizarse a la luz del Código de la Niñez, que protege los derechos de los menores.

A su criterio, una prohibición podría generar conflictos legales y sociales, ya que los jóvenes podrían buscar formas alternativas de acceso sin supervisión adulta.

Beltrán sostiene que el internet ha sido integrado a los procesos educativos y que eliminarlo sin reglas claras afectaría las dinámicas de aprendizaje. Reconoce riesgos como el ciberacoso o el contacto con depredadores digitales, pero subraya que la responsabilidad principal recae en los adultos, pues padres y docentes deben supervisar y orientar el uso de la tecnología.

Niños y adolescentes usan con mucha frecuencia las redes sociales en Ecuador.

Niños y adolescentes usan con mucha frecuencia las redes sociales en Ecuador.Canva

Desde una mirada pedagógica, Carmen Avilés, presidenta de la Fundación Símbolos Patrios, propone un enfoque gradual según la edad. Considera que los niños menores de 12 años no deberían usar redes sociales por falta de criterio formado, mientras que los adolescentes mayores podrían utilizarlas de forma supervisada para investigación o tareas escolares.

Para Avilés, las plataformas digitales contienen información útil, pero también exponen a contenidos inapropiados, especialmente en redes de entretenimiento masivo. Por ello, insiste en que el control no debe recaer únicamente en la escuela, sino también en el hogar, donde los padres deben acompañar, verificar y establecer límites claros sobre lo que ven y consumen sus hijos.

Raquel Maquilón, rectora del centro educativo Ecomundo en Guayaquil, considera que el problema no es solo la existencia de redes sociales, sino la forma en que niños y adolescentes interactúan con ellas y el nivel de acompañamiento que reciben de los adultos de su entorno.

Advierte que existe un desequilibrio entre la sobreprotección en el mundo real y la falta de supervisión en el entorno digital, donde los menores de edad reciben dispositivos sin orientación.

Según explica, mientras las interacciones presenciales son sincrónicas y generan un sentido de comunidad, las virtuales son efímeras y asincrónicas, lo que favorece la gratificación inmediata, cuadros de ansiedad y la dependencia a la estimulación digital.

El uso prematuro de dispositivos, especialmente entre los 9 y 15 años, puede afectar el desarrollo del lenguaje, la atención y la tolerancia a la frustración, etapas claves para el aprendizaje social.

Asimismo, advierte que la presión social influye en el acceso temprano: cuando algunos niños reciben teléfonos a los 8 o 9 años, otros pueden sentirse excluidos si no los tienen, lo que genera un círculo de dependencia y comparación constante.

A su juicio, recuperar la niñez y la adolescencia implica priorizar interacciones reales, comunicación efectiva y experiencias fuera de la pantalla, dejando las redes como herramientas supervisadas y orientadas a fines educativos.

Mentir para acceder

El psicólogo clínico José Salinas coincide en que la regulación debe centrarse en redes sociales específicas y no en el acceso general a internet.

Recalca que muchos adolescentes mienten sobre su edad para ingresar a plataformas digitales, lo que evidencia la necesidad de controles más eficaces por parte de las empresas tecnológicas y de los adultos responsables.

Para Salinas, en un mundo interconectado, los adolescentes también necesitan tener acceso a internet. El riesgo surge cuando no hay supervisión ni límites claros, convirtiendo a las redes en la principal fuente de exposición a violencia digital.

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