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Diario Extra Ecuador

El perfil psicológico de un violador serial sentenciado por ocho ocasiones, en Quito

Fiscalía lo perfila como violador serial, mientras que un psicólogo forense lo cataloga como violento y vengativo. Tiene otros 14 procesos en su contra.

El sujeto tiene 42 años y lo detuvieron por un delito de tráfico de drogas, antes de que se destaparan los casos de violación.

El sujeto tiene 42 años y lo detuvieron por un delito de tráfico de drogas, antes de que se destaparan los casos de violación.cortesía

Byron Castillo
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Con ocho sentencias en su contra por delitos de tipo sexual, Eduardo Montenegro (42 años) ha sido descrito por la Fiscalía como un violador serial, en Quito. 

La más reciente condena fue de 29 años y cuatro meses de prisión, como autor directo de una violación en contra de una señora, en La Floresta, centro de Quito, en abril del 2023. Además, tiene todavía 14 procesos por violación que están en trámite, con víctimas menores de edad y adultas mayores.

La Fiscalía sostiene que no se trata de un hecho aislado, sino de una serie de agresiones registradas en la capital. El procesado cumplió una sentencia de doce años de ‘cana’ por el mismo delito y registra antecedentes penales desde 2008.

Análisis de la mente

En el caso de abril de 2023, la víctima fue interceptada afuera de un hotel y llevada por la fuerza hacia un sendero con vegetación, junto a una zanja.

La Fiscalía procesa, al menos, 14 denuncias por violación en contra del sentenciado.

La Fiscalía procesa, al menos, 14 denuncias por violación en contra del sentenciado.Archivo

En su testimonio, la señora relató un elemento clave para el perfil psicológico. Según ella, el sentenciado le decía que actuaba “por venganza”, afirmando que la atacaba porque supuestamente lo había denunciado y que la confundía con su primera víctima.

Para el psicólogo forense Fernando Tinajero, ese argumento de “venganza” funcionaría más como un pretexto o una forma de racionalizar la acción. Explicó que si las víctimas no guardan un mismo patrón, ni siquiera en edad, la idea de “castigar a una persona específica” pierde fuerza y lo que aparece, más bien, es una conducta ligada a la forma de controlar sus impulsos.

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El expediente refuerza esa lectura por la diversidad de casos. En enero de 2026 se obtuvo una condena por la violación contra una niña de 8 años y en abril de 2025 también fue sentenciado por la violación contra una adolescente.

Violento y manipulador

Otro patrón repetitivo en el comportamiento del sentenciado es que sometía a sus víctimas con arma blanca. En el caso de la niña de 8 años, el testimonio indica que fue intimidada con un cuchillo. En la agresión del 28 de febrero de 2024, la adolescente fue abordada al salir de la escuela y llevada a un bosque bajo amenazas hechas también con un cuchillo.

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Otra pieza psicológica, según Tinajero, es el dominio emocional que tenía el condenado con sus víctimas. Esto se evidenció en un caso de Cochapamba, cuando tras ultrajar a una adolescente, el agresor le ofreció $5 y le pidió que “rece por él”.

El psicólogo interpreta este tipo de giro como parte de la racionalización del agresor. A su criterio, primero utiliza el miedo para someter; después, palabras que intentan “reencuadrar” lo ocurrido sin asumir su responsabilidad.

El especialista también planteó la hipótesis de que el trasfondo podría estar atravesado por adicciones y la búsqueda de gratificación rápida. E incluso mencionó la existencia de posibles rasgos psicopáticos.

Esto se conecta con la detención de Montenegro ocurrida el 2 de mayo de 2024 por un delito relacionado con tráfico de drogas. A partir de ahí las víctimas aportaron rasgos físicos que coincidían con sus características.

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