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Diario Extra Ecuador

La increíble historia de la mujer en cuya casa rondaban fantasmas en Calderón, norte de Quito

Jamileth contó a EXTRA que sus pertenencias desaparecían de la nada, al parecer por un espíritu travieso que siempre la acompañaba. Le detallamos el caso

Jamileth y su hija experimentaron situaciones paranormales en su casa, en Calderón.

Jamileth y su hija experimentaron situaciones paranormales en su casa, en Calderón.Ilustración con IA (POE)

Miguel Ángel González

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Hace más de dos décadas, Jamileth vivía con sus hijos en Calderón, en el norte de Quito. En esa época empezó a experimentar una serie de situaciones que hasta ahora no logra explicar y que marcaron una etapa inquietante de su vida.

Una mañana, mientras estaba sola en casa, sintió algo extraño: un soplo en el oído derecho. No le dio importancia y pensó que era una corriente de aire. Sin embargo, poco después lo volvió a sentir, esta vez más fuerte, provocándole un escalofrío que recorrió todo su cuerpo.

Asustada, reaccionó de inmediato. Gritó e insultó, como si enfrentara a alguien invisible. “No te tengo miedo”, dijo en voz alta. Tras eso, el fenómeno se detuvo.

Con el paso de las semanas comenzaron a ocurrir otros hechos extraños. Las luces se encendían y apagaban sin explicación, incluso en presencia de su hija. Ambas sintieron miedo, pero con el tiempo aprendieron a convivir con lo que estaba ocurriendo.

Además, varias de sus pertenencias desaparecían sin razón. Sombras de maquillaje, blusas y otros objetos dejaban de estar en su lugar. Lo curioso es que, unos 25 días después, volvían a aparecer exactamente donde ella aseguraba haberlos dejado.

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Aunque en el barrio se escuchaban historias sobre presencias malignas, Jamileth nunca sintió que aquello quisiera hacerle daño. Por el contrario, siempre tuvo la impresión de que se trataba de un ser “bueno”, aunque travieso.

Un gato también captó los fenómenos paranormales

Un gato de la mujer parecía poseído por un ente extraño.

Un gato de la mujer parecía poseído por un ente extraño.Ilustración con IA (POE)

Uno de los momentos más inquietantes ocurrió una noche en la sala. Estaba con su hija y una pequeña lámpara encendida cuando, de repente, su gato corrió desesperado hacia la puerta y comenzó a lanzarse contra ella una y otra vez. Se golpeó tres veces, como si estuviera fuera de control, hasta que Jamileth logró sujetarlo antes de que se lastimara más. Ambas, nerviosas, encendieron todas las luces. El comportamiento del animal las dejó inquietas.

Otro de los episodios más extraños ocurrió en Navidad. Aquella noche habían cenado temprano porque sus hijos, que eran pequeños, no quisieron esperar hasta la medianoche. Luego, los niños se fueron a ver televisión mientras Jamileth se quedó en el comedor conversando con una amiga.

En la mesa había dos velas encendidas. De pronto, comenzaron a girar con rapidez, como si alguien las estuviera moviendo. El movimiento duró apenas unos segundos, pero fue suficiente para que Jamileth, asustada, se subiera a una silla. Su amiga trató de tranquilizarla y le dijo que tal vez se trataba de “angelitos” que la estaban cuidando.

Hasta hoy, Jamileth no tiene una explicación para lo que vivió en esa casa de Calderón. Aunque hubo momentos de miedo, asegura que nunca sintió que aquella presencia quisiera hacerle daño. Con los años, llegó a la conclusión de que, de alguna forma, ese misterioso ser solo estaba allí acompañándola.

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Según el especialista Harold Hernández, investigador de eventos paranormales, este tipo de fenómenos se atribuyen a espíritus menores o juguetones, conocidos como poltergeist. “Suena a ciencia ficción, pero hay imágenes que muestran cómo mueven objetos, los desplazan o incluso los hacen desaparecer”.

En cuanto a lo ocurrido con el gato de Jamileth, Hernández explica que estos animales tienen mayor sensibilidad a este tipo de fenómenos. “Tienen la capacidad de percibir cosas, incluso presencias que a simple vista no se pueden observar”.

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