La hoja de ruta para el Guayaquil del 2050: de ciudad a potencia regional
Urbanista propone integrar Guayaquil con Daule, Durán y Samborondón para 2050, mejorando economía, transporte y sostenibilidad

Para 2050, se estima que el área conformada por Guayaquil, Durán, Daule y Samborondón podría albergar aproximadamente cinco millones de habitantes.
Pensar a Guayaquil como un área metropolitana, que integre a las vecinas Daule, Durán y Samborondón, para potenciar su economía y desarrollo hacia el 2050, es el planteamiento del urbanista Felipe Espinoza Ordóñez, que quedó plasmado en el libro ‘Guayaquil frente al futuro: Ciudad Región 2035-2050’, del grupo Guayaquil Bicentenario.
En el capítulo denominado ‘Propuestas plan metropolitano para Guayaquil y su área circundante 2050’, el experto explica los problemas históricos de expansión urbana que ha tenido el Puerto Principal y sus cantones colindantes, la falta de integración entre ellos en ciertos aspectos y la forma en que debería trabajar su administración.
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Su propuesta, que dice venir trabajando desde hace una década, parte de una idea central: las ciudades que no son competitivas económicamente terminan estancadas o en declive, como advierte que ocurrió con Detroit, en Estados Unidos, tras la fuga de capitales y la caída de su industria automotriz.
Espinoza explica que muchos planes urbanos fracasan porque se concentran en “ordenar” la ciudad sin partir de lo esencial: la economía. Para él, el desarrollo urbano debe responder primero a cómo una ciudad genera riqueza, empleo y competitividad en un contexto global. Guayaquil, sostiene, ha ido perdiendo terreno incluso frente a Quito, algo que considera una señal de alerta más que una rivalidad interna.
“Necesito revitalizar la ciudad para que compita en el mercado mundial y no suceda lo que le está sucediendo ahorita a Detroit. Ni lo que le sucede ahora a Guayaquil, que ha perdido competitividad en comparación con Quito, según las cifras del Banco Central. Pero no me voy a poner a discutir con Quito, porque no quiero competir con otra ciudad del Ecuador, necesito que todos crezcamos”, analiza.
Uno de los puntos que más le llamaron la atención en su investigación es la fusión de hecho que ya existe entre Guayaquil y cantones vecinos como Durán, Samborondón y Daule. Aunque administrativamente siguen separados, en la práctica funcionan como una sola ciudad, lo que ha generado fuertes contradicciones, especialmente en el sistema de transporte y en la provisión de energía.
Sistema de transporte
El urbanista pone como ejemplo el caos diario del transporte interurbano: buses que no tienen donde ingresar, congestión en zonas céntricas y vías colapsadas en horas pico, como ocurre cada tarde hacia Samborondón y cada mañana en sentido contrario. Y a esto se suma un crecimiento urbano desordenado que consume energía y recursos sin una planificación eficiente.
Esa ineficiencia, advierte Espinoza, no es solo un problema de movilidad. Tiene impactos económicos, ambientales y de salud pública. Según los estudios que cita, Guayaquil pierde cerca de 1.000 millones de dólares al año por un sistema de transporte ineficiente, además de registrar altos niveles de contaminación y enfermedades cardiorrespiratorias, que podrían estar más relacionadas con la forma en que está organizada la ciudad que con factores genéticos.
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Frente a este escenario, su plan metropolitano propone integrar cinco ejes: economía, transporte, energía, comunidades sostenibles y administración. Para 2050, estima que el área conformada por Guayaquil, Durán, Daule y Samborondón podría albergar aproximadamente cinco millones de habitantes, lo que hace inviable seguir planificando cada cantón por separado.

Crear zonas especiales de desarrollo en Durán y Guayaquil es uno de los planteamientos del urbanista Felipe Espinoza para fomentar la inversión en esta zona de Guayas.
Guayaquil metropolitano
Entre las propuestas más disruptivas están la construcción del puente sur, un sistema de monorriel elevado que conecte los cantones metropolitanos y la creación de zonas especiales de desarrollo. Estas áreas, inspiradas en modelos asiáticos, permitirían atraer inversión extranjera, generar empleo y relocalizar industrias en sectores estratégicos, aprovechando infraestructura existente y territorio subutilizado.
“¿Qué son las zonas especiales de desarrollo? Son territorios donde se cede espacios para que venga la inversión extranjera, pero con la condición de que genere trabajo a nosotros. Se le disminuyen los impuestos a ellos, y ellos pueden venir a trabajar cerca de esta infraestructura portuaria, por ejemplo, cerca del puerto donde vamos a hacer este famoso Quinto Puente”, indica.
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Y añade: “Esa zona especial de desarrollo hará crecer a Guayaquil, va a generar nuevo empleo, y obviamente va a cambiar la correlación de fuerzas porque habrá nuevas industrias que se podrían ubicar cerca del puerto marítimo”.
El plan también contempla un nuevo aeropuerto en la zona de Taura, pensado como un nodo regional que sirva no solo a Guayaquil, sino también al sur del país, integrándose con el puerto marítimo y las principales vías, como lo han señalado también otros expertos a EXTRA.
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Todo esto, sostiene Espinoza, solo sería posible con una nueva figura de gobernanza: un comité metropolitano que reúna a los alcaldes de los cantones involucrados y tome decisiones conjuntas para convertir a Guayaquil y su entorno en una potencia microrregional, con comunidades más sostenibles y mejor calidad de vida.
Con comunidades sostenibles, Espinoza se refiere a que las distintas zonas de la nueva área metropolitana cuenten con servicios cercanos para la ciudadanía, de modo que no sea necesario recorrer grandes distancias para acceder, por ejemplo, a un hospital.