Sobrevive sin pierna ni visión: Un caso extremo por diabetes en Guayaquil
Le amputaron una pierna, dos dedos del pie derecho, perdió la visión y, por una presunta mala práctica médica, también su órgano genital

La vereda afuera de su casa se ha convertido en su refugio para escapar del encierro y la tristeza.
En una vereda del suburbio de Guayaquil, en la 43 y Bolivia, Klever Orellana se aferra a la vida. La diabetes le ha arrebatado la pierna izquierda y dos dedos del pie derecho; una presunta mala práctica médica lo privó de su miembro viril, y apenas conserva un hilo de visión. Tiene 67 años y le ‘pelea’ a la muerte.
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“Ahorita solo veo sombritas… hay días en que no veo absolutamente nada”, dice, mientras fija la mirada en un punto incierto. Su visión alcanza apenas un 5 por ciento.
Aun así, se impone horarios para no ‘caer’. Sale de su casa con su gastada silla de ruedas de 08:30 a 10:00 y luego de 15:00 a 18:00. Se instala y se queda allí, quieto, viendo pasar figuras borrosas. “Es para no deprimirme más”, confiesa a EXTRA.
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Pero hay días en los que se quiebra porque no puede más. “Me pongo a llorar solito… y digo: ‘Señor, ya no aguanto más. Ya llévame’”, expresa con la voz entrecortada. Además, el ‘factor billete’ es otro de sus males: “a veces no hay ni para comerse un pan”, ya que tampoco le concedieron el bono de desarrollo humano.
Hongos en las paredes de su casa
La parte posterior de su hogar está a orillas del estero Salado. Al abrir la puerta trasera, el reflejo del atardecer aún ilumina el agua. Es una postal que otros describen como hermosa. Klever ya no puede verla así, pero siente la brisa. Y eso le basta.
Allí, su hermano le ayudó a colocar un par de tablas para hacer ejercicios de rehabilitación. Son precarias, como casi todo en su entorno, pero representan un intento de seguir en pie, aunque ya no tenga ambas piernas.

Don Klever muestra las cicatrices que le dejaron sus amputaciones.
Dentro de la casa, la humedad y los hongos se expanden por las paredes. Él los esquiva como puede, desplazándose con dificultad en su silla.
Vive con su esposa, su principal apoyo. Pero ella también está enferma y espera una operación de hernia. “Ella ha estado conmigo en las buenas y en las malas”, elogia.
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Pero cuando habla de sus hijos, algo cambia. “Tengo tres…”, empieza, y luego calla. Niega con la cabeza. “Duele decirlo, pero no me apoyan. Me visitan, pero no hay ayuda económica”, lamenta.
El momento que empeoró en un hospital de Guayaquil
Su vida dio un giro brutal en 2022. La diabetes y la mala circulación derivaron en la amputación de su pierna. Pero lo peor vino después.
“Cuando me pusieron una sonda en el pene, me la colocaron mal… y me la retiraron mal. Ese fue mi acabose”, dice.
Recuerda que tras la operación fue dado de alta. Ya en casa, notó que algo no estaba bien. Inflamación y dolor lo hicieron regresar a emergencias.
“Me dijeron que había que amputar… que la infección podía subirme a la cabeza”. En cuestión de días, perdió también su órgano genital. “Con una pierna menos yo me la arreglaba… pero con esta sonda ahora todo es más difícil”, se queja.
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Klever reconoce que aquello podría haber sido una mala práctica médica, pero no quiso denunciar entonces. “Lo que más necesitaba en ese tiempo era tranquilidad, no deprimirme más”.
El apoyo a don Klever Orellana
Lee EXTRA cuando le sobran 50 centavitos. Pega los ojos casi al papel y apenas alcanza a leer titulares y sumillas, pero eso “es suficiente” para sentirse parte del mundo.

Klever hojea un drama de EXTRA que lo motivó a contar su propia historia.
Su historia, de hecho, surgió a raíz de otra que leyó en esas páginas el 30 de marzo de este año: el drama de doña Daysi, cuya hija no puede caminar y en el Hospital del Guasmo le dieron el alta. Se vio reflejado y decidió hablar.
Don Klever necesita una silla de ruedas, una silla de baño, pañales… lo básico para vivir con algo de dignidad. “Sé que con la ayuda de personas de buen corazón, mi situación puede mejorar”, confía.
Si desea ayudar a Klever Orellana, puede comunicarse al 099 481 1790 - 095 970 3961. Necesita víveres e insumos médicos.
¿Cuándo prescribe una denuncia en Ecuador?
El abogado Abraham Aguirre explicó que casos como este aún podrían tener salida legal, incluso con el paso del tiempo.
“El ejercicio de la acción podría no haber prescrito, ya que la ley establece plazos que en ningún caso son menores a cinco años”, señaló, al referirse a posibles denuncias por lesiones derivadas de mala práctica médica.

Abogado Abraham Aguirre (centro), miembro del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH) de Guayaquil.
También indicó que existen vías gratuitas: “La defensa pública, consultorios jurídicos universitarios y organizaciones de derechos humanos pueden brindar asesoría sin costo”.
Finalmente, fue enfático en la prevención, aseverando que es clave denunciar desde el inicio, pedir la historia clínica y dejar constancia formal de cualquier irregularidad.
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