Universidad Agraria acumula denuncias por irregularidades mientras enfrenta crisis
Cortes de energía, despidos cuestionados y denuncias por presencia de hombres armados reavivan la preocupación sobre la intervención

Entrada principal de la Universidad Agraria, escenario de opiniones cruzadas y rumores durante la votación dominical.
Un corte eléctrico provocado por las primeras lluvias del año volvió a evidenciar las debilidades estructurales de la Universidad Agraria del Ecuador. El pasado 12 de enero, la falta de energía obligó a suspender las clases presenciales y trasladarlas a la modalidad virtual, mientras docentes y personal administrativo soportaban el calor sin aire acondicionado, improvisando con hojas de papel para ventilarse.
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Una universidad marcada por la inestabilidad
El retorno temporal a la virtualidad recordó uno de los periodos más críticos de 2025, cuando la institución tuvo tres rectores en apenas tres meses. Tras denuncias de contrataciones irregulares y hechos de inseguridad, Tamara Borodulina fue cesada el 30 de mayo. Su reemplazo, Carlos Amador, permaneció un mes en el cargo antes de que el Consejo de Educación Superior (CES) designara a Patricio Álvarez como rector y presidente de la Comisión Interventora y de Fortalecimiento Institucional (CIFI).
La intervención fue aprobada en noviembre y tiene como fecha límite el 16 de octubre de este año.
Lejos de apaciguarse, los conflictos continuaron. El 23 de diciembre, trabajadores, estudiantes y dirigentes sindicales alertaron al CES sobre la supuesta presencia de personas armadas dentro del campus, lo que habría generado un ambiente de intimidación. Según el informe oficial, se trataría de integrantes de una empresa de seguridad contratada por la CIFI.
Un video difundido muestra a un hombre armado acompañando la notificación de despido a cinco trabajadores. Uno de ellos, Marco Salazar, fue reintegrado por orden judicial y denunció posteriores actos de hostigamiento.
Álvarez justificó la contratación de seguridad como una medida urgente y limitada, mientras defendió los despidos alegando irregularidades en la prestación de servicios, especialmente en el área de transporte.

2. Protesta. Trabajadores despedidos han realizado plantones afuera de la Universidad Agraria. También han presentado recursos legales, lo que permitió el retorno de uno de ellos.
Impacto directo en los estudiantes
La falta de mantenimiento de los buses institucionales ha impedido que los estudiantes realicen prácticas de campo, obligándolos a asumir costos adicionales. Docentes, además, aseguran que recurren a donaciones para garantizar materiales básicos para el aprendizaje.
La situación fue analizada el 22 de enero en la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional. La legisladora Mónica Salazar advirtió que muchas denuncias tenían sustento, especialmente la contratación de 149 personas, de las cuales solo cinco serían docentes.
“Estamos priorizando personal administrativo en lugar de fortalecer la formación académica”, cuestionó.
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Reformas en marcha y dudas persistentes
La CIFI impulsa un nuevo estatuto que crearía más vicerrectorados y plantea proyectos como una Facultad de Agricultura de Precisión y el retorno de la carrera de Veterinaria en Milagro. No obstante, persiste el escepticismo.
Aunque Álvarez aseguró que existe calma institucional, desde la Asamblea fue tajante la respuesta: “Decir que la universidad está tranquila no es una respuesta”.