¿Por qué el turismo hacia EE.UU. enfrenta una caída histórica a pesar de sus grandes hitos en 2026?
A pesar de ser el año de la Copa Mundial y su 250 aniversario, Estados Unidos enfrenta una caída del 5,4% en el turismo internacional

El turismo internacional creció un 4% a nivel global en 2025
La industria del turismo en Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más críticos en las últimas décadas, enfrentando una tormenta perfecta que combina inestabilidad institucional, políticas migratorias controvertidas y una imagen internacional deteriorada.
Recientemente, los viajeros en las terminales aéreas de todo el país experimentaron tiempos de espera de hasta cuatro horas, las colas más largas registradas en los 24 años de historia de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA).
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Este colapso fue la consecuencia directa de un cierre parcial del gobierno que se extendió por siete semanas, convirtiéndose en el más prolongado en la cronología estadounidense. Durante este periodo, miles de agentes de seguridad trabajaron sin percibir sus salarios, lo que derivó en ausencias masivas y la renuncia de más de 500 funcionarios, debilitando la operatividad de los controles fronterizos.
A pesar de que una directiva presidencial firmada el pasado 30 de marzo logró restablecer los sueldos y reducir parcialmente las esperas, el daño a la percepción global ya es tangible. Esta crisis logística llega en un año que debería haber sido de bonanza económica, considerando que el país es coanfitrión de la Copa Mundial de la FIFA este verano, celebra el centenario de la Ruta 66 y conmemora su 250 aniversario de independencia.

El daño a la percepción global ya es tangible
No obstante, las cifras del Barómetro Mundial del Turismo revelan un escenario sombrío: mientras el turismo internacional creció un 4% a nivel global en 2025, Estados Unidos sufrió una caída del 5,4%. El descenso más dramático se observa en el mercado canadiense, cuyas visitas disminuyeron un 22% en comparación con el año anterior, marcando un mínimo histórico para este corredor comercial.
Efecto disuasorio por la vigilancia y nuevas exigencias
Uno de los factores que más ha contribuido a la desconfianza de los viajeros es la inusual presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los aeropuertos.
Desplegados inicialmente para cubrir la falta de personal de la TSA, el Departamento de Transporte ha confirmado que permanecerán en las terminales de manera indefinida.
Esta medida ha generado recelo entre turistas y ciudadanos naturalizados, como Sandra Awodele, quien confiesa haber cambiado sus rutas de vuelo para evitar aeropuertos con fuerte presencia del ICE, ante el temor de enfrentar protocolos desconocidos o detenciones erróneas.
A esto se suma el clima de incertidumbre por propuestas regulatorias, como la exigencia de presentar el historial de redes sociales de los últimos cinco años para visitantes de 42 países exentos de visado, una medida que, aunque no se ha implementado plenamente, ya ha alterado el ambiente percibido por los viajeros europeos.
Abogados de derechos civiles señalan que, incluso sin cambios legislativos formales en el Congreso, el empoderamiento de los funcionarios federales para extralimitarse en sus funciones ha creado un entorno que muchos extranjeros consideran hostil.
Esta percepción es compartida por figuras del sector corporativo, como Johan Konst, director de relaciones públicas en Ámsterdam, quien afirma que ahora es mucho más selectivo con sus viajes a Estados Unidos.

Las visitas de ciudadanos canadiense disminuyeron un 22% en comparación con el año anterior
Konst explica que la retórica actual de Washington, marcada por aranceles y tensiones con la OTAN, proyecta una imagen de Europa más como un adversario que como un aliado, lo que se traduce en vuelos notablemente más vacíos y una sensación generalizada de no ser bienvenidos.
Optimismo del sector frente a una recuperación lenta
Pese al panorama adverso, algunos operadores turísticos locales intentan mitigar el impacto negativo destacando que la experiencia real en el terreno suele ser mucho más manejable de lo que sugieren los titulares.
Paul Whitten, fundador de Nashville Adventures, sostiene que el caos es evitable con una documentación tramitada a tiempo y una preparación adecuada, insistiendo en que Estados Unidos sigue siendo uno de los destinos más acogedores del mundo.
Desde la Asociación de Viajes de Estados Unidos también se destaca la implementación de procesos de aduanas acelerados que han empezado a agilizar el flujo de pasajeros internacionales en los principales aeropuertos.
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Sin embargo, los retos a corto plazo siguen siendo monumentales. La TSA ha advertido que la capacitación de nuevos agentes toma entre cuatro y seis meses, lo que genera dudas sobre si la plantilla estará completa para el inicio de la Copa Mundial. Además, el contexto geopolítico actual, marcado por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, continúa alimentando la ansiedad global y elevando los precios de los boletos aéreos.
Para muchos viajeros frecuentes, el afecto por la cultura y el pueblo estadounidense permanece intacto, pero son las políticas gubernamentales y la incertidumbre en los aeropuertos lo que hoy les hace replantearse si cruzar el Atlántico con la misma frecuencia de antes.