Opinión
Columna: Los taxistas y los taxímetros
No hay duda de que los taxis, los “amarillos” que son los legalizados en nuestro país, y los llamados “amigos” que pueden tener los más diversos colores y marcas, prestan un buen servicio a quienes por las distancias a recorrer no pueden ser simples p
No hay duda de que los taxis, los “amarillos” que son los legalizados en nuestro país, y los llamados “amigos” que pueden tener los más diversos colores y marcas, prestan un buen servicio a quienes por las distancias a recorrer no pueden ser simples peatones, salvo que sean inagotables caminantes que heredaron la vitalidad andariega de Marco Polo, quien llegó “a patada” desde la Europa Medioeval hasta la lejana Asia de los mongoles, “hace fúúú”...
A pesar de los “atracos exprés” que suelen cometer los de la clase delictiva, el servicio que prestan los automóviles que hacen “carreras” es eficiente, según las opiniones de extranjeros que los han ocupado. Y, por supuesto, también de los nacionales que diariamente tienen que, por necesidad de ahorrar tiempo, prescindir de los colectivos o de la Metrovía.
Sin embargo, Guayaquil debe ser la única ciudad del planeta en que este tipo de transporte urbano no usa los taxímetros que sí utilizan los taxistas de allende las fronteras patrias. Incluso en el resto del Ecuador. En Quito sobre todo, el aparato que marca tiempo y distancia, de acuerdo a precios establecidos por las autoridades, es obligatorio. Mas, en el puerto principal cada cliente debe primero pactar amistosamente “la carrera”. O, si se olvida de hacerlo, aceptar lo que el taxista le pida al final del servicio.
¿Cuándo nos modernizaremos? ¿O seguiremos sin cambiar para sentirnos originales, aunque obtengamos esta satisfacción a cierto costo?... (FCV)