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Opinión

Columnas: Si nosotros fuéramos buenos...

Si fuéramos buenos, no pensaríamos mal de los demás, sino que buscaríamos todo el tiempo la forma de comprender los actos de nuestros hermanos, como surgidos de una buena intención.

Si fuéramos buenos, no pensaríamos mal de los demás, sino que buscaríamos todo el tiempo la forma de comprender los actos de nuestros hermanos, como surgidos de una buena intención. Si fuéramos buenos, viviríamos la vida con optimismo y esperanza, confiados en que cada día es un regalo maravilloso e irrepetible. Sin lugar para la depresión o las tristezas no justificadas, iluminaríamos el mundo con nuestras alegres miradas. Nos alegraríamos de todo lo bueno que les ocurre a los demás, sin hacer comparaciones con lo que nosotros tenemos.

Si fuéramos buenos, daríamos gracias cada día a Dios por todo lo que Él no nos da, porque esta es su forma de invitarnos a compartir su Cruz. Si fuéramos buenos, obedeceríamos con alegría a quienes Dios pone en nuestro camino como guías, sean nuestros padres, jefes o nuestros maestros; buscaríamos por todos los medios no utilizar palabras que puedan herir a los demás, suavizando nuestro lenguaje hasta hacerlo un medio de transmitir hasta la noticia más dura, con ternura y sinceridad.

Si fuéramos buenos, no sentiríamos vergüenza de dar testimonio de ser hijos de Dios, de amarlo por sobre todas las cosas, supeditando todos los actos de nuestra vida a su voluntad. Seríamos verdaderos paladines en la defensa de la verdad, de la justicia, y de la búsqueda del camino de la luz; no dejaríamos sin ayuda a ese niño que hoy nos pidió dinero en la calle.

Si fuéramos buenos, escucharíamos a nuestros hijos cuando nos dicen que nos aman, que nos necesitan, aunque lo hagan con palabras que no comprendemos totalmente. Si fuéramos buenos, amaríamos la vida que Dios nos da, y la defenderíamos a muerte. Si fuéramos buenos, amaríamos de verdad...