Opinión
Editorial
El creciente desempleo
Un síntoma de la falta de empleo en el país es la presentación de jóvenes que aspiran a encontrar un cupo en las filas policiales.
Se ha convocado a concurso para llenar 2.400 vacantes en la Policía Nacional y al llamado se han presentado más de treinta mil aspirantes, es decir, más de diez veces el cupo de vacantes.
Desde luego, no es el trabajo policial uno de los más apetecidos y el mejor pagado. Todo lo contrario, ese trabajo está lleno de peligros y sinsabores, pues ellos deben enfrentarse a la delincuencia, cada vez más brutal, poniendo en serio peligro sus vidas.
Largas noches de vigilia, traslados frecuentes del lugar de la residencia a sitios lejanos, dividiendo a la familia. Y muchas veces los aspirantes son casados y con prole tierna que deben abandonar por las necesidades del servicio.
Pero es tal la necesidad que esos miles de jóvenes aspirantes no reparan en los peligros e incomodidades de un empleo de los más duros.
Y queda flotando una pregunta: ¿Qué harán las decenas de miles de jóvenes que no lograron ingresar a la institución policial? La respuesta es patética.