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Opinión

Chao veda

Guayaquil es una ciudad que destaca por sus atractivos turísticos, su gente y también por su gastronomía, que se ha dado a conocer internacionalmente con singulares y deliciosos platos, entre ellos el cangrejo, que sin lugar a duda es uno de los más apetecidos por lugareños y visitantes. La veda, para los amantes de este crustáceo, se vuelve eterna y esperan con ansias el fin de la misma.

Pero detrás de tan deliciosos y exóticos platos, están los cangrejeros, que se adentran en los manglares y se embarran de lodo ‘hasta el cogote’ para conseguir los tan ansiados mariscos. Cangrejeros que también deben luchar contra los piratas que les roban sus lanchas y hasta su faena. Aseguran que en años anteriores no sucedía eso porque estaban protegidos por las Fuerzas Armadas, que resguardaban las zonas de manglar. Su gremio ya ha alzado su voz para pedir ayuda al Gobierno respecto a este problema, porque la delincuencia también se encuentra en el Golfo.

El cangrejo es un símbolo de nuestra ciudad y un referente. Los cangrejeros deberían ser vistos como un aporte a la economía y deberían tener por parte de las autoridades todo el apoyo para que realicen su actividad lejos del peligro. Y deseando que reciban pronto su ayuda para seguir disfrutando de este manjar por muchos años más, ¡a comer cangrejos, que se acabó la veda!