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Diario Extra Ecuador

Crisis de salud mental en niños: las cifras que evidencian una deuda del país

El dolor silencioso de los más pequeños se agrava en entornos de pobreza, violencia y abandono. Estas son las duras cifras en el Ecuador

Las cifras de suicidios de infantes generan alarma en el Ecuador.

Las cifras de suicidios de infantes generan alarma en el Ecuador.NIC BOTHMA / STF-EFE-EPA

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El niño cumplió su promesa: todo el año se portó bien, un buen estudiante que ayuda en la chacra y con los mandados de mamá. Esa Navidad, esperaba que papá también cumpliera.

Noche Buena, con ilusión más grande que el Monumental de Barcelona, aguarda su regalito: una pelota de fútbol. En la mesa, frijoles con arroz, tomates y gallina. Papá intentó explicarse. Al niño el mundo se le vino abajo, en segundos.

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Aflojó unas lágrimas. Salió corriendo, loma abajo, en tinieblas. Sobre el murmullo de las aguas, lloró todo un río y se quedó mudo: no habló con nadie, por meses. Adolescente aún, ajustó para los pasajes. Y viajó a probarse en un equipo profesional de Quito. Se quedó. Luego fue goleador de la Tri. Y, gracias al fútbol, halló su lugar en el mundo.

El suicidio de los inocentes

A nuestro héroe, le salvó el fútbol. No todos corren con esa suerte. En Ecuador, entornos de ancestral y lacerante miseria son el primer escenario de una realidad devastadora: nuestros niños se quitan la vida.

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El investigador Tomás Arduino, en un análisis junto a Iván Morales (Revista Plan V), reveló cifras de suicidio infantil: números que retratan un país que no se espanta ni se conmueve. Ante estas cifras (INEC), un país con vergüenza debería reaccionar con acciones concretas para enfrentar esta realidad.

Hay una gran cantidad de niños afectados en el Ecuador.

Hay una gran cantidad de niños afectados en el Ecuador.Cortesía

Identikit de un país ladrón

Ante cifras públicas y análisis rigurosos, más de lo mismo. “Estamos construyendo un nuevo país...”, dijo el presidente Noboa en agosto de 2024 al presentar el plan “La nueva infancia en acción”.

Año seguido, otro plan y manuales de prevención. En eso han pasado décadas: igual se nos matan los guaguas. Absorta, la sociedad sucumbe ante la metralla de noticias que configuran el identikit nacional: un país que no logra responder a su propia crisis.

Las formas en que las niñas y niños deciden terminar con sus vidas

El estudio de La Fuente tiene otros datos: entre 2001 y 2010 fueron 457 casos. En 2023 sumaron 57 y en 2024, 70. El 54,7 % son varones; 9 de 10 se ahorcaron. El 45,3 % son niñas; 7 de 10 se envenenaron, tomando cloro.

Desde 2001 a 2024 son 1.391 niños suicidas, uno cada seis días; edad promedio de 12,6 años. El ranking: Pichincha lidera con 324 casos, seguido de Azuay (183) y Guayas (179).

Lo que hacen los infantes antes de poner fin a su existencia

Estos pequeños sufren depresión infantil: son hostiles, retraídos, irritables. Intentan escapar de un dolor psicológico insoportable. Antes, regalan sus juguetes, se despiden del perrito. No resisten entornos violentos y sienten que nada cambiará.

La salud mental de los infantes debería ser mejor tratada. 

La salud mental de los infantes debería ser mejor tratada. Canva

Robos en compras públicas en Ecuador

De un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), analistas estiman que al país le roban unos $4.000 millones al año en compras públicas, y otros $3.000 millones por ineficiencia. Las cifras de educación, desnutrición y trabajo infantil se suman al reclutamiento de menores por mafias. En 2025, Policía y FF. AA. detuvieron a 2.812 menores.

Elegir entre la pelota y una bala

En 2025 conmovió la declaración de un canterano: “Si no me quedo aquí, me lleva la mafia: harta pelota o harta bala”. El país implosiona. En Esmeraldas, apenas queda un 3 % de los bosques del Chocó; sus ríos están contaminados por minería ilegal.

La sociedad estigmatiza a los ‘pelados’. No hay mensajes que reivindiquen esfuerzo y honradez. La clase media se extingue. Jóvenes con estudios apenas acceden a trabajos precarios.

Las muñecas de la mafia

Por otro lado, la mafia, desde las industrias de comunicación y entretenimiento, se posiciona como aspiracional, sexi y exitosa. Y los chicos viendo, haciendo el coro a Juanito Alimaña: mírale las manos, en ellas no tiene un callito. Ese nunca ha trabajado, pero siempre anda bien bonito.

El país en su recta final. Las madres rezan, los padres enferman, los abuelos se comen la camisa, los chicos tiemblan: claman ayuda, un centro, un alguito, cualquier cosita. Nadie dice esta boca es mía.

El diablo tiene buen oído

El asalto de los infames: tú-chi-chávez, que se robaron la sopita del hambriento, el alivio del doliente, las bendiciones de mamá. Saben que el Rolex, el carrazo, la seguridad, el traje: todo es robado. Pero un día pagarán: los muertos, cuando son chiquitos, no terminan de irse, se quedan por ahí.

El lío es que el diablo no duerme y tiene buen oído: él sí oye como cruje la madera cuando un niño se ahorca, ese cabalga ardiendo al frente del país que asesina sus niños y ahora viene por nosotros. Salados: no habrá la suerte de la que bolsiqueó a Pedro Navaja. No habrá una Smith & Wesson de la especial, pa´que nos libre de todo mal.

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