Peregrinando contra la adversidad: historias de fe y resiliencia en la procesión del sur de Quito
Las procesiones de Jesús del Gran Poder y La Unión mezclaron tradición, promesas, penitencia y una asistencia masiva en la capital

Moradores de la Magdalena participaron en un dramatizado del calvario de
Ecuador vivió una de sus jornadas de fe más intensas luego de que las calles de las principales ciudades se llenaran de miles de fieles en procesiones que mezclaron la devoción religiosa con tradiciones centenarias.
En Quito se realizó la ceremonia Jesús del Gran Poder, en la que se estimó que participaron cerca de 100 mil personas, entre Cucuruchos, Verónicas y creyentes que fueron a disfrutar de este tradicional evento, mientras que en el sur de la capital también se realizó una ceremonia para el mismo santo.

Un halo solar acompañó la procesión que se hizo en el sur de la capital.
Historia y espiritualidad
Se trata de la procesión de Jesús del Gran Poder del barrio La Unión que se destacó por los siete kilómetros de recorrido y por las historias de resistencia y devoción que humanizan esta tradición de 29 años.
Ecuador
Gallinas en jaulas y riesgos sanitarios: el debate por el bienestar animal en Ecuador
Byron Castillo
A diferencia de años anteriores, la logística en esta edición integró la modernidad para preservar el orden. Participantes como Claudia Guerrero utilizaron códigos QR para solicitar sus personajes y trajes, permitiendo una organización más ágil desde primeras horas de la mañana.
(Te puede interesar: Así se vivió la tragedia en la que bus arrastró una moto, se incendió y dejó dos muertos en Quito)
“Acompañamos a Jesús con un pedazo de madera; la cruz pesa, pero el amor es más grande”, comenta Claudia, quien cumple ocho años asistiendo junto a sus padres y sobrino.

Las mujeres cargaban sus propias cruces.
Testimonio de resiliencia
La ceremonia religiosa en el sur también se distinguió por ser un espacio donde las heridas físicas y espirituales buscan sanación.
Para Pablo Puruncajas, de 28 años, la fe no conoce límites. A pesar de usar una prótesis de pie tras un accidente de motocicleta hace 12 años, decidió caminar la ruta completa junto a su esposa e hija de 9 años, todos vestidos de cucuruchos. “La fe me impulsa; queremos rescatar los valores para las próximas generaciones”, asegura.
Para otros, como Álex Hidalgo, el acto es una forma de “limpia” tras un año difícil marcado por robos y extorsiones. Animado por su novia, Álex optó por realizar el recorrido sin zapatos, viendo en la ceremonia una oportunidad para ser más responsable y “pagar culpas” tras una serie de infortunios personales.

Miles de cucuruchos caminaron por las calles del sur de Quito.
El joven comentó que en menos de una semana perdió el celular, le robaron la billetera y el auto de sus padres se dañó. Por eso también caminó, para dejar de ser ‘salado’.
Devoción por millares
Por su parte, la procesión de Jesús del Gran Poder en el Centro Histórico de Quito se reafirmó como la manifestación de fe más emblemática de la capital, congregando a miles de fieles, cucuruchos y verónicas bajo un ambiente de profunda introspección.
(Por si te lo perdiste: Por el secuestro extorsivo y muerte de Anthony Jaya se registra el primer sentenciado: ¿quién es?)
Entre nubes de incienso y cánticos penitenciales, la jornada destacó por la masiva participación ciudadana y un riguroso despliegue de seguridad. Cientos de personas arrastraron cadenas y se flagelaron como un momento simbólico para recordar a Jesucristo.