Clínica odontológica en Quito: ¿sigue operando tras la muerte de un paciente?
La clausura del establecimiento no fue por la muerte de Luis Alarcón, sino por no contar con una LUAE. La familia denuncia que sigue funcionando otra sucursal

La sede donde ocurrieron los hechos continúa con los sellos de clausura.
La clínica odontológica Implanta, donde murió Luis Alarcón durante un procedimiento dental en Quito, no fue clausurada por el fallecimiento, sino por una falta administrativa relacionada con uno de sus equipos.
Sin embargo, mientras la investigación por su muerte sigue abierta, su familia denuncia que otra sede del establecimiento continuaba atendiendo con normalidad.
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El hecho ocurrió en la sede ubicada en la avenida 6 de Diciembre y Checoslovaquia, en el sector de Iñaquito. Según la información pública disponible, la clínica también mantiene una sede en Cumbayá, donde seguiría operando.
“Todo seguía con normalidad y continuidad, como que no hubiese pasado nada”, afirmó Daniel Alarcón, hermano de la víctima.
La clausura fue por permisos, no por la muerte
La Agencia Metropolitana de Control (AMC) informó a EXTRA que la clausura aplicada a la sede donde ocurrió el hecho no tuvo relación con el fallecimiento de Luis Alarcón, sino con la falta de autorización para el uso de un equipo radiológico.
“Nuestra clausura fue porque tenían equipo radiológico y para eso no tenían una LUAE”, señaló la entidad.

El cuerpo fue llevado del consultorio dental a la morgue de la Policía Nacional.
La AMC precisó además que su control se limita a la actividad económica del establecimiento, no a los procedimientos médicos ni a la implementación tecnológica clínica como tal.
Eso significa que, desde el punto de vista administrativo, la clínica podría volver a operar si:
- paga la multa correspondiente,
- obtiene el permiso requerido para ese equipo,
- o retira el aparato observado del local.
La familia dice que otra sede sigue atendiendo
Ese detalle ha generado aún más indignación en la familia de Luis Alarcón.
Según Daniel Alarcón, luego de la muerte de su hermano se contactó con la clínica para verificar si seguían funcionando y asegura que pudo incluso agendar una cita en otra sede del mismo establecimiento. “Yo llamé y me agendaron”, contó.

El local fue clausurado por la AMC
Para él, eso evidenció que la clínica seguía operando “como si no hubiese pasado nada”.
La familia sostiene que esa continuidad resulta especialmente dura mientras todavía esperan respuestas sobre lo ocurrido dentro del consultorio.
Dos procesos distintos
El caso deja al descubierto que una clínica puede estar bajo investigación por la muerte de un paciente y, al mismo tiempo, mantener o recuperar su operación si subsana observaciones administrativas.
En este caso hay, al menos, dos procesos distintos:
- El administrativo: Tiene que ver con permisos, licencias, uso de equipos y funcionamiento del local.
- El penal o médico-legal: Tiene que ver con la muerte de Luis Alarcón y la investigación sobre lo ocurrido durante el procedimiento odontológico.
Eso quiere decir que la continuidad o reapertura del establecimiento no depende necesariamente del avance de la investigación por la muerte del paciente, sino de otros controles institucionales.
Luis Alarcón murió mientras se sometía a una endodoncia y un implante en la sede de Iñaquito. Su familia presentó una denuncia y el caso avanza como una presunta mala práctica médica, según Daniel Alarcón.
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