Doña Lupe crio 13 hijos, vendió miles de naranjas y es ‘pana’ de Carlos Michelena
Su nombre es María Guadalupe Pachacamac y es un personaje icónico en el parque el Ejido, en el centro de Quito. La señora de las frutas es sinónimo de lucha.

La comerciante compra los alimentos en el Mercado Mayorista, en el sur de Quito.
María Guadalupe Pachacamac comenzó su vida como comerciante a los 13 años. En este entonces ayudaba a su madrina de bautizo a vender morocho con empanadas en una esquina del parque El Ejido, en el centro de Quito.
Luego, cuando era más joven, su cuñada vio potencial en ella y le pidió que le ayudara a vender naranjas y mandarinas. Con el tiempo, María Guadalupe le cogió el ritmo a la venta y lograba acabar temprano. Entonces, su parienta le regalaba fundas de fruta para que la joven comerciante labrara su camino.
Una historia de lucha
Vendió por cerca de 25 años en el puente del Guambra. Durante ese tiempo, su esposo le construyó algunos coches de madera con los que expandió su negocio. Tuvo 13 hijos, quienes de a poco también aprendieron a ser comerciantes.

Los deportistas son los clientes fijos de la señora.
María Guadalupe cumplió 75 años el 9 de abril del 2026. Sus compañeros comerciantes del parque El Ejido le hicieron una fiesta y compartieron con baile y comida.
Quito
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La vendedora de frutas ya no puede caminar con facilidad. Hace poco le regalaron una silla de ruedas para que pueda movilizarse con más facilidad. Mientras tanto, su nieta, Katherine, le ayuda a vender el producto.
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La adulta mayor también es conocida como Lupe. Todavía tiene fuerzas para ‘camellar’ como en los viejos tiempos: pela con habilidad los mangos, corta con exactitud la sandía y no desperdicia ningún alimento. Ofrece jugos, ensaladas de frutas y hasta micheladas.

La nieta de Lupe la ayuda en las ventas.
Ella recuerda que en sus mejores momentos, antes de que la pandemia golpeara a los comerciantes, ella y sus familiares vendían cerca de 4.000 naranjas al día. Ganaban más de 200 dólares diarios. Ahora, algunos parientes se han ido o se dedicaron a otras actividades, y Lupe gana de 30 a 50 dólares por día.
Entre risas y naranjas
Doña Guadalupe también es una gran amiga del comediante popular Carlos Michelena. Ella recuerda que cuando vendía sus primeras naranjas, él artista comenzó a hacer sus presentaciones frente al monumento de Eloy Alfaro.
María Guadalupe aprovechaba que decenas de personas se reunían para ver a Michelena y les ofrecía su producto. Acababa las ventas antes del mediodía. Ella recuerda que, con el tiempo, llegaron más artistas y el parque solía estar lleno todos los días.

Doña Lupe tiene clientes de todas las edades.
Sin embargo, la pandemia alejó a todos. Comerciantes y comediantes dejaron de ir al parque. Algunos murieron, otros se dedicaron a distintas actividades.
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Una de las anécdotas que más recuerda Guadalupe fue cuando tuvo que defender a Michelena de una turba de manifestantes que al parecer no coincidían con su línea política. Ella cuenta que para ahuyentarlos tuvo que lanzarles una tina de ‘comeybebe’, una ensalada de frutas tradicional del país. “Desde entonces me dijeron que soy la señora veneno”.