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Buena Vida

En busca del agua de sanación

Por un hecho inexplicable nació una devoción en la provincia de Bolívar, donde levantaron un templo para rendir culto a la Virgen María

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La escultura principal del templo recrea el suceso de hace más de tres silgos. Cortesía

El templo está cerrado, pero eso no impide que los devotos expresen sus clamores. ¡Que desaparezca la epidemia!, ¡Que cure a las personas!, ¡Que Mamita Nati derrame infinitas bendiciones a todas las familias!, ¡Virgencita, cuídanos! piden a Nuestra Señora María Natividad del Guayco, como se llama a la Madre de Jesús.

Esta devoción que trasciende desde la parroquia La Magdalena del cantón San José de Chimbo, en la provincia de Bolívar, es una de las tradiciones que forma parte de la historia de la localidad.

Estos ruegos se intensificaron entre los días 19 al 26 de agosto de 2020, cuando en el templo se programó un recorrido con la imagen de aproximadamente dos metros de alto, por alrededor de cuarenta parroquias de diferentes localidades bolivarenses.

La efigie fue llevada hacia Facundo Vela, Simiatug, Salinas, Guanujo, Monjas, Tablas Chico, Pasagua, Charquiyacu, Las Guardias, Balsapamba, San Lorenzo, Santiago y otros sectores, porque todavía no está autorizada la apertura a este importante sitio de peregrinación nacional, según informó Washington Camacho, representante del santuario.

Por un milagro en quebrada

Desde el 29 de agosto pasado empezó la novena por la festividad a Mamá Nati, como también se conoce a la Virgen. En el programa organizado hasta este 6 de septiembre participan varias parroquias y con la nueva modalidad, los actos se difunden por la página de Facebook del santuario.

Esta manifestación de fe hacia María Natividad del Guayco se difunde cada 8 de septiembre, día en que la iglesia recuerda el nacimiento de la recordada Virgen María. Pero, en esta localidad se revive también el origen de la multitudinaria aclamación.

El punto de partida de esta veneración que convoca a miles de feligreses fue un hecho prodigioso ocurrido hace 312 años.

Este suceso que ha pasado por generaciones y motivó la construcción de la infraestructura donde se concentra el clamor a la divinidad fue la curación de la joven Luz María Chela.

La imagen que se encuentra en la gruta al frente de la Capilla de la Resurrección del santuario representa la que sería una de las leyendas más contadas sobre la Madre en esta zona del país. Según registros, data de 1708.

En ese tiempo, la adolescente indígena, quien cuidaba ovejas, acostumbraba ir hacia ese huayco (como se llama a una especie de quebrada con piedras), para cumplir con su labor.

Mientras cortaba hierba para los animales, Luz María hablaba con su amiga, una señora bonita con la que compartía sus jornadas.

Sanaron las heridas

Debido a eso, la muchacha comenzó a llegar tarde a casa y su madre asumió que se entretenía con algún pretendiente.

Según la leyenda, el 8 de septiembre de aquel año, la chica tardó mucho más en llegar. Su progenitora, enfadada, la azotó y provocó serias heridas a su hija, haciéndola sangrar.

Luz María evadió a su mamá. En la oscuridad corrió y fue a refugiarse con su amiga. Aquí ocurrió el hecho que fue considerado como un milagro. La señora consoló a la indígena y le dijo que confiara en Dios, que bebiera y se lavara con el agua que brotaba de la quebrada...

La chiquilla retornó a su casa y sus heridas habían sanado.

La mamá, extrañada, le preguntó quién la había curado. Luz María simplemente respondió que la señora le hizo lavarse en el agua.

La mamá le comentó esto al sacerdote del lugar, quien le pidió a la chica que los llevara al sitio. En el lugar encontraron una imagen de la Virgen María, a cuyos pies brotaba agua cristalina.

La curación de Luz María se difundió y los enfermos de la comarca acudieron a beber y lavarse para sanar sus dolencias.

Esta creencia sigue vigente y muchos creyentes llegan a ese lugar para tomar el agua de sanación. (IC)

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