SUSCRÍBETE
Diario Extra Ecuador

La historia de Sam, el perro de Quevedo que baila salsa y conquista a las redes

Un perro rumbero en Quevedo se vuelve viral tras bailar al ritmo de “Amor y Control” de Rubén Blades. Conoce la historia del can que conquistó las redes

Sam descansa tranquilo en su hogar, rodeado del cariño de sus dueñas.

Sam descansa tranquilo en su hogar, rodeado del cariño de sus dueñas.Daniel Vite / Extra

Diego Alfonso Alvarado Franco

Creado:

Actualizado:

Era ya de noche cuando un perro irrumpió en una reunión de vecinos y, al ritmo de Rubén Blades, se robó el show sin pedir permiso. Su baile, grabado en video, dio la vuelta al mundo con más de 2.4 millones de reproducciones. Esta es la historia de Sam, el can que mueve la pata como si en otra vida hubiera sido bailarín.

(Lea también: ¿Qué tan sano es tener a tus mascotas dentro de casa con bebés y niños?)

El aroma a cerveza y la energía de una ‘chupa’ vecinal ya se sentían en un barrio de Quevedo, en Los Ríos. De fondo, la voz grave y comprometida del panameño sonaba con su clásico ‘Amor y Control’. Fue entonces cuando aquel animal de pelaje dorado, una mezcla de golden con no se sabe qué ‘ángel’ callejero, se adueñó de la escena.

Una joven, alerta, intentó interceptarlo. Conocía a su personaje y sabía el ‘número’ que estaba a punto de montar, quizá para evitarle la pena ajena. Pero los presentas alzaron la voz: “¡Déjelo, déjelo, que está bailando!”. Ella cedió. Y entonces, el silencio.

No pasó ni un segundo. La algarabía de los humanos cesó por completo. Solo quedó la música marcando el ritmo. Y la ‘celebridad’ tomó la pista.

El 'paso prohibido' de Sam

Y comenzó. Mientras su cola se movía incesante como una hélice, su cuerpo empezó a balancearse hacia adelante y hacia atrás, sin moverse de su sitio, mientras alzaba y asentaba la pata delantera izquierda. Una y otra vez.

Los vecinos acompañaban y seguían la letra de Blades, entonando con sentimiento: “Yo tengo la obligación de socorrerte…”, mientras Sam, imparable, repetía su único y fascinante paso. El video se corta, pero la leyenda apenas comenzaba.

Al otro día, TikTok ardía. El clip, grabado por el vecino de al lado, llegó hasta con fanaticada y comentarios divididos. El sector preocupado: @Vivi48999 soltó la teoría forense: “Pulga o sarna... pobre perrito”. Otros se sumaron al ‘diagnóstico’ remoto: “El perro se rasca donde tiene el nido de pulgas”, “Parece estar pasando un mal momento en su salud”. Y el sector bohemio: @marlon.muoz02 dio en el clavo con la teoría de la reencarnación: “En la otra vida tal vez fue salsero... ¡y de los buenos!”.

La familia del can que se viralizó

Detrás del fenómeno viral está Madeleine Díaz, de 22 años, la hermana mayor y orgullosa dueña de Sam, junto a su madre y su ñaña. En su casa, en pleno centro, Sam no necesita que le insistan. Basta con que alguna de ellas bata las palmas y lo mire para que el animal se ‘active’.

" data-youtube-vid="" src="https://www.youtube.com/embed/" width="100%" frameborder="0" allowfullscreen>

“Él llegó a mí por una amiga que estaba adoptando perritos”, recuerda Madeleine. “Mi mamá no quería porque vivíamos en un departamento pequeño. Pero de tanto, súplicas y ruegos, me dejó. Hubo un tiempo donde tuvimos varios problemas familiares, y de consuelo, mi mamá me dejó tenerlo. Es mi primer perro, de hecho mi primera mascota”, relata.

A veces basta un aplauso en casa para que Sam haga sus movimientos.

A veces basta un aplauso en casa para que Sam haga sus movimientos.Daniel Vite / Extra

En redes muchos preguntan si lo entrenaron, porque esa destreza no suele verse en cualquier perro. Ella lo niega: “Esto comenzó cuando él nos veía bailar con mi mamá cuando arreglábamos la casa. Poníamos música y nos movíamos, y él nos veía. Un día, de la nada, se prendió de nuestras piernas, nos ponía el rabito y comenzó a hacer así”, detalla.

Le hace a todo: salsa, reggaetón, lo que sea. No tiene género musical favorito, solo busca el ritmo.

La noche de la fama fue casualidad. “Mi mamá bajó con Sam para que hiciera sus necesidades. Mis vecinos, que estaban con sus cervecitas y lo llamaron. Él se emociona, se ‘priva’ (se exalta) y comenzó a bailar”, recuerda, y añade que ellos ya sabían que era así, porque a veces hasta les baila en las piernas.

Y sobre los comentarios que insinuaban pulgas o problemas de salud, Madeleine lanza su comunicado oficial: “Cuando se viralizó me dio bastante risa. También me reía de lo que decían, pero mi perro no es pulgoso ni nada de eso. ¡Aprovecho para aclararlo!”.

tracking