¿Qué le pasó al 'Diablito' Lara? La confesión que hizo en una de sus últimas entrevistas
La caída del Diablito Lara en el sur de Quito y su cruda confesión hace un año sobre la soledad y las malas juntas que lo llevaron al abismo

Este fue el 'Diablito' Lara en su partido de despedida del fútbol, en junio de 2019.
De la gloria en la Selección a las celdas en el sur de Quito: El 'Diablito' Lara y su confesión sobre las malas juntas. Tras ser detenido en una balacera en La Magdalena, recordamos sus palabras sobre la soledad y los errores que marcaron sus últimos meses fuera de las canchas.
(Lea también: Christian Diablito Lara fue detenido como sospechoso de un intento de robo con mini fusil)
La tranquilidad de la mañana de este 7 de abril en el sector de La Magdalena se rompió con el estruendo de proyectiles. En las calles Pedro Vicente Maldonado y Francisco Gómez, la Policía Nacional neutralizó un asalto a un local de tecnología, capturando a seis sujetos.
Entre el armamento incautado —que incluía un mini fusil y armas industriales— la sorpresa saltó al identificar al conductor del vehículo de fuga: Christian 'El Diablito' Lara.
Quito
Christian 'El Diablo' Lara y los oscuros antecedentes de los tres hombres con los que fue capturado
Miguel Ángel González
El coronel Pablo Lastra confirmó que, mientras sus tres acompañantes ya eran "viejos conocidos" de la justicia con amplio historial delictivo, para el histórico volante de la Tri esta representa su primera detención. El contraste es casi literario: el hombre que manejaba los hilos del mediocampo en el Mundial 2006, hoy manejaba el auto de una banda de asaltantes.
"Me he sentido solo, totalmente solo"
Para entender cómo un ídolo termina en un patrullero, hay que retroceder al 20 de marzo de 2025. En el set de Un Toque de Fútbol, Lara dejó ver las costuras de una vida post-retiro que empezaba a desmoronarse. Con una honestidad brutal, admitió que la soledad fue su peor consejera tras colgar los botines.

Christian Diablito Lara fue detenido junto a otros tres sujetos en el sur de Quito.
"Últimamente me he sentido solo, totalmente solo. A veces uno se enfrasca en el deporte y no tiene ese asesoramiento; cometes uno que otro error, un mal negocio, y las cosas se hacen mal por no estar con las personas adecuadas", confesó en aquella entrevista que hoy se lee como un grito de auxilio ignorado.
Lara no solo hablaba de negocios fallidos, sino de la pérdida de identidad. Admitió que en su época de gloria "sobraban los amigos cuando había plata para regalar entradas", pero que en la caída el círculo se cerró de forma dolorosa. "A veces es mejor soltarse... en mi vida no se cruzó un mejor amigo de verdad. Todo es ficticio, es de momento", sentenció con amargura.
El peso de una historia ingrata
Durante el programa, el 'Diablito' recordó con nostalgia sus inicios en barrios pesados como el Comité del Pueblo y La Bota, asegurando que siempre tuvo que "apretar los dientes" para sobresalir pese a su contextura.
Sin embargo, esa misma dureza parece haberle jugado en contra al intentar reinsertarse en la sociedad civil.
"El fútbol es bien ingrato", repetía Lara, mientras recordaba que incluso en el equipo de sus amores, El Nacional, a veces sentía que la historia no bastaba para comer. "Uno tampoco puede vivir de la historia... si quieres vivir de la historia, ahí sí haz un hueco y entiérrate".
Esas palabras cobran hoy una relevancia trágica: al parecer, en su afán por no "enterrarse" en el olvido, terminó buscando refugio en compañías que el parte policial califica de "peligrosas".
Una caída sin red de seguridad
A diferencia de otros cracks que logran blindarse, Lara reconoció que su mayor debilidad fue el silencio. "Soy muy difícil de soltar mis cosas y creo que ha sido un grave error. No tener a alguien de verdad en quien confiar". Sin ese filtro, el exjugador terminó compartiendo el volante con delincuentes armados en el sur de Quito.
Actualmente, el autor de goles memorables frente a Argentina y en Copa Libertadores, aguarda una audiencia de flagrancia. Sus propias palabras de hace un año cierran este capítulo con una ironía desgarradora: "Reconocer es de hombres... he pedido perdón porque he cometido errores, pero el momento me ha llevado a no pensar un poquito".