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Diario Extra Ecuador

Tortillas de maíz en Monteverde: el punto ‘amarillo’ que conquista la Ruta del Spondylus

John Pita lidera el horno en Santa Elena. Descubre el secreto de las tortillas de 50 centavos que detienen hasta a los buses interprovinciales

John está encargado del horno, que debe estar encendido todo el día durante los feriados por la demanda.

John está encargado del horno, que debe estar encendido todo el día durante los feriados por la demanda.EXTRA

Milka Franco
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El punto ‘amarillo’ a lo largo y ancho de la Ruta del Spondylus está en una pequeña comuna a pocos minutos de San Pablo y al paso de los vehículos que transitan por la famosa carretera de la costa ecuatoriana. En una esquina de Monteverde, en Santa Elena, se ubican John Pita y otras dos personas para ofrecer tortillas de maíz rellenas de queso y chicharrón.

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Tradición al fuego: 25 minutos para el crocante perfecto

El joven, de 26 años, está operativo desde tempranito. Abre y cierra el horno, da vueltas a la bandeja en la que se preparan los bocadillos (que cuestan 50 centavos) y sigue a la espera del momento de que se terminen de cocinar las tortillas de maíz.

“Las tortillas se preparan al momento, no hay nada guardado. Aquí le damos forma a la masa, le ponemos el queso o chicharrón, y al fuego. Todo ese proceso se toma unos 25 minutos, para aprovechar que se tuesten y tengan ese sabor crujiente que a todos les gusta”, explica John.

La rutina se inicia a las 06:30, cuando John y otras dos personas llegan a ubicar el horno y los demás implementos necesarios para la venta del día. Todos estos previamente han sido guardados en una pequeña cabina, situada a menos de dos metros, y se desempolvan cuando la jornada inicia. “En ciertos días llegamos unos minutos antes o a veces un poquito después, pero el promedio es a las 06:30”, precisa.

El ‘camello’ con alma: entre las risas y el calor extremo

Las risas en este ‘nego’ no faltan. Mientras le ‘dan duro’ al horno y al maíz, conversan e interactúan la mayor parte del tiempo. Sin embargo, una vez que los clientes llegan, el profesionalismo regresa a ellos y trabajan en conjunto para que los compradores no pasen mucho tiempo y se vayan contentos con los productos.

Otras personas son las encargadas de armar las tortillas en el momento.

Otras personas son las encargadas de armar las tortillas en el momento.EXTRA

“El negocio no es de nosotros, pero le ponemos ganas como que sí lo fuera porque se debe hacer lo posible para que el cliente se vaya contento”, insiste Pita.

La rapidez de ellos queda en evidencia cuando los buses intercantonales e interprovinciales, o incluso los operadores de vehículos pesados, hacen de la mano para señalarles cuántas tortillas desean. En apenas unos pocos segundos, los bocadillos están guardados en una funda de papel y listos para sus consumidores.

Pese a la buena disposición, una situación preocupa a John: el calor del horno y los rayos solares le pueden jugar en contra en cualquier momento. “Siempre hace mucho sol y a ratos se siente como si esto nos ahogara, pero se busca la solución. A ratos sí nos asustamos, pero solo se guarda la calma”.

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