Trasladan a 61 reclusas de alta peligrosidad a la cárcel La Roca en Guayas
El Ministerio del Interior dispuso el traslado de reclusas peligrosas a La Roca, una cárcel que fue reacondicionada para mujeres

El traslado incluyó a internas provenientes de nueve centros penitenciarios.
El Ministerio del Interior anunció el traslado de 61 privadas de libertad consideradas de alta peligrosidad al Centro de Rehabilitación Social Femenino Guayas n.º 3, conocido como La Roca. El operativo se ejecutó entre el martes y miércoles, con traslados desde nueve centros penitenciarios del país.
El ministro del Interior, John Reimberg, dio a conocer esta medida a través de una publicación en la red social X, donde señaló que el traslado forma parte de acciones para fortalecer el control en el sistema penitenciario.
Sin embargo, este tipo de decisiones también se da en un contexto de persistentes problemas estructurales en las cárceles ecuatorianas, como hacinamiento, violencia interna y limitaciones en la gestión de seguridad.

Reclusas de alta peligrosidad fueron trasladadas bajo estrictas medidas de seguridad.
Una cárcel con antecedentes y cambios recientes
La Roca está ubicada en la vía a Daule, en las afueras de Guayaquil, y fue concebida originalmente como una prisión de máxima seguridad. No obstante, con el paso del tiempo, su funcionamiento ha sido cuestionado debido a vulnerabilidades que quedaron en evidencia tras incidentes registrados en años anteriores, incluidas fugas.
En etapas recientes, este centro dejó de albergar a ciertos perfiles de internos que fueron trasladados a otras cárceles. Posteriormente, el Gobierno anunció trabajos de adecuación para destinar el espacio a población femenina, lo que implicó ajustes en infraestructura y operación.
El traslado de las 61 reclusas marca el inicio de esta nueva fase en el uso del centro penitenciario.
Reorganización del sistema penitenciario
El movimiento de internas desde distintos puntos del país responde a una estrategia de redistribución de personas privadas de libertad, especialmente aquellas catalogadas como de mayor peligrosidad.

Reclusas de distintos centros ahora permanecen en La Roca, en Guayas.
Este tipo de medidas busca separar perfiles dentro del sistema penitenciario, aunque también plantea desafíos en términos de control, logística y condiciones de reclusión.
Un escenario bajo observación
La utilización de La Roca como centro para mujeres privadas de libertad se produce en un contexto en el que el sistema penitenciario ecuatoriano sigue enfrentando cuestionamientos sobre su capacidad para garantizar seguridad y derechos básicos.
La concentración de reclusas consideradas de alto riesgo en un solo espacio puede representar una medida de control, pero también implica retos operativos que serán determinantes en su funcionamiento a corto y mediano plazo.
En ese sentido, el desempeño de este centro penitenciario será clave para evaluar el impacto real de esta decisión dentro del sistema carcelario del país.