Editorial: Así se espanta la inseguridad
Cuando la ciudadanía se organiza, aunque sea de manera espontánea, las cosas cambian
Tomar la calle y hacerla nuestra es el primer paso para que las ciudades vuelvan a sentirse vivas. Si la gente no se mete de lleno a cuidar lo que le pertenece, ningún reclamo, por más legítimo que sea, va a mover la aguja. De nada sirve quejarse de que las cosas van mal si seguimos mirando desde la vereda cómo el barrio o la ciudad se viene abajo.
Editorial: En Guayaquil se camina con miedo
Mientras en varios cantones las autoridades repiten que todo está “planificado” y “en marcha”, la realidad es evidente: el tráfico sigue igual de insoportable, los servicios básicos dan pena y los problemas se acumulan. Pensar que solo la prensa van a presionar para que algo cambie es lavarse las manos. La fuerza para enderezar el rumbo siempre ha estado en la gente.
Editorial: ¡Si empieza la ‘construcción’!
Ahí está lo que pasó en la calle Panamá, en el centro de Guayaquil: sin llamados oficiales ni shows armados, la gente salió a bailar, a disfrutar y a recuperar un espacio que muchos daban por perdido por culpa de la inseguridad. Esa noche se demostró que cuando el barrio se mueve, el miedo se hace a un lado y aparece otra convivencia, más sana, más cercana.
Editorial: ¡El país ‘maneja’ sin plan!
Cuando la ciudadanía se organiza, aunque sea de manera espontánea, las cosas cambian. Las autoridades no pueden hacerse ‘los locos’ y el pueblo tampoco puede dormirse.