Una espumilla que saltó el 'charco': de Quito a Londres
Blanca Manobanda es aficionada por la gastronomía. Cuando no está en su local, hace platos de temporada, como la fanesca.

Blanca Manobanda heredó este puesto de su madre Teresa Morales.
Blanca Manobanda Morales, tiene 41 años y es la tercera generación que se dedica a la venta de espumilla en su familia. Con esta tradición empezó su bisabuela y su abuela ya las comercializó en Ambato. Luego, vino su mamá, quien vendía la espumilla en papel, después en cono y finalmente en vaso.
Esta parecería cualquier historia de alguien que vende espumilla, pero la de Blanca fue premiada y llegó a Londres en 2024. Particularmente al concurso de la NatGeo Traveller Food Festival.
Ese viaje duró ocho días y tres de ellos fueron de feria, donde entregó al público su espumilla. La dio en conos y sin ningún costo. “Fue hermoso conocer otra ciudad, otro país, otra cultura, otra vivencia”, relata y se acuerda sobre todo del puente de Londres, el de las postales.
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Blanca asegura que se siente “orgullosa de ser una comerciante que ha llegado tan lejos, con una pequeñez, pero la pequeñez hacerle con amor y mucho cariño”. Además, su puesto se encuentra en el primer mercado de Quito, el San Francisco, ubicado en las calles Chimborazo y Rocafuerte, pleno centro.
Ella precisa que le encanta la gastronomía y que aparte de la espumilla también ganó el concurso de la mejor colada morada, entre los 52 mercados que hay en la capital. Está orgullosa.
Blanca cuenta todos estos episodios mientras despacha jugos con facilidad. Los tiene de cualquier fruta, pero el que más salida tiene es el de naranjilla. En su puesto, el número 118, hay una promoción de fin de semana: por cada jarra de jugo, hay gratis un vaso de espumilla.
Sus clientes ya la conocen y prefieren comprarle por el buen servicio que da. Consuelo Olmos es una de ellas, que no falla pegándose los desayunos en el mercado. “Nos acomoda el precio que pedimos, es rico”, dice y de paso, le ayuda con un vaso de jugo sin azúcar, porque así le gusta a Consuelo.
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En su puesto tampoco falta lo que Blanca llama el batido “multivinamínico o levanta muertos”. De sus productos es el más caro, sale a $1,75 por todo lo que lleva. Ella enumera los ingredientes: tomate de árbol, naranjilla, alfalfa, mora, huevo, borojó y extracto de malta.
El secreto está ahí. Dice Blanca que esa malta sirve “para los huesos, para la anemia y para la mujer cuando está en la menopausia”. Un todo en uno.
Volviendo al tema de la espumilla, que ya ‘cruzó el charco’, Blanca la acompaña con un jarabe de mora que trae listo desde su casa. ¿Cómo se hace? Pues se trata de “la mora sin agua, hervida con azúcar y le saco el zumo y le pico la frutilla”, describe.

En el puesto 118 del mercado San Francisco de Quito, se pueden encontrar todas estas delicias.
Su madre, Teresa Morales, ya tiene 82 años, pero sigue recorriendo los alrededores vendiendo los jugos en balde. Esa mañana cuenta Blanca que se fue al sector de San Roque. En definitiva, son un equipo de trabajo y buena espumilla.