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Diario Extra Ecuador

Robos golpean al turismo en Quito: miedo y rutas recortadas en el Centro Histórico

Hoteleros, guías y Policía de Turismo admiten que los visitantes ya recorren la ciudad con límites de horario y zonas restringidas

El robo a personas fue el delito más recurrente en Pichincha durante 2025, con 6.799 denuncias registradas por la Fiscalía. El 93,48 % ocurrió en Quito.

El robo a personas fue el delito más recurrente en Pichincha durante 2025, con 6.799 denuncias registradas por la Fiscalía. El 93,48 % ocurrió en Quito.Karina Defas / EXTRA

Daniela Moina
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Un video duró apenas unos segundos, pero su impacto fue irremediable. Un youtuber coreano, visiblemente afectado tras el robo de su celular en el bulevar de la 24 de Mayo, en el Centro Histórico de Quito, resumió su experiencia con una frase que dio la vuelta al mundo: “Ya no puedo amar Ecuador”.

La escena se viralizó en redes sociales y medios internacionales, y volvió a colocar la inseguridad como un factor determinante en la experiencia de quienes visitan el país.

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El hecho ocurrió en una de las zonas patrimoniales más visitadas de la capital: el bulevar de la 24 de Mayo. Aunque hubo detenciones posteriores y pronunciamientos oficiales, el episodio se sumó a una serie de robos y hurtos que actores del sector turístico identifican como recurrentes.


Un delito puntual con impacto general

Para Fernando Rueda, presidente de la Asociación de Hoteles de La Mariscal, el mayor daño no está únicamente en el asalto, sino en la percepción que se instala fuera del país. “No es que el turista diga ‘me robaron en esta calle’, sino ‘me robaron en Quito’ o ‘en Ecuador’”, analiza.

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Ese relato, sostiene, termina afectando al destino completo. “Puede haber pasado en Cuenca o en la Amazonía, pero el mensaje es: ‘En Ecuador no estoy seguro’. Eso cambia el riesgo que perciben los turistas para venir”.

Quito es una ciudad que atrae turismo.

Quito es una ciudad que atrae turismo./SITIO WEB: QUITO TURISMO

Caminar con cuidado en Quito

En el Centro Histórico, Patricio Albuja, quien realiza videos con drones para turistas, describe una ciudad que se recorre con límites claros. “Se ha mejorado bastante el turismo porque está un poco más controlado. La presencia de militares ayuda”, señala.

Sin embargo, la tranquilidad tiene horario. “Aquí se puede caminar tranquilamente, pero hasta cierta hora. Yo trato de estar hasta las siete de la noche, porque luego baja el flujo de policías y ya da recelo caminar”.

Cuando los locales cierran y las calles quedan desoladas, el turismo se repliega. Sectores como la Plaza de Santo Domingo o los accesos hacia La Ronda han quedado prácticamente fuera del circuito. “Hay consumo de droga y poca presencia de gente. Ni en la mañana, peor en la noche, se puede caminar tranquilo”, afirma.

El resultado es un Centro Histórico con recorridos recortados. “Los guías ya delimitan zonas”, explica Albuja. “Conocen San Francisco, la Compañía, La Merced. Pero lugares muy bonitos como La Ronda hoy tienen muy poca cantidad de turistas”. La experiencia urbana deja de ser espontánea y se vuelve dirigida por advertencias.

La inseguridad se desplaza

Rueda sostiene que la inseguridad no se limita al turismo ni a un solo barrio. “La inseguridad no solamente afecta al turista, sino a la ciudadanía. Es una realidad del país”.

A su criterio, el delito se mueve hacia donde está la gente y la actividad económica. “Eso pasa en Cumbayá, en Tumbaco, en Guayaquil, en Cuenca. Pasa en todas partes”. En La Mariscal, explica, el impacto es distinto porque cerca del 60 % de negocios de la antigua zona rosa están cerrados. “Si no hay gente, el ratero tampoco viene”.

El hipercentro de Quito atrae por su modernidad.

El hipercentro de Quito atrae por su modernidad.Archivo (referencial)

Hoteles que se organizan

En el Centro Histórico, los robos reiterados han llevado a la autoorganización. Lenín Campaña, presidente de la Asociación de Hoteles del Centro Histórico de Quito, relata que colocaron alarmas, cámaras y un reglamento común. “Si suena una alarma, el vecino también la activa y todos salimos”.

Además, efectúan rondas nocturnas coordinadas por chat. “Sale el dueño o un empleado y recorremos el sector”. La intención es recuperar el espacio público y disuadir a quienes delinquen.

Robos frecuentes en Quito

Desde la Policía de Turismo, el sargento Marco Asmaza confirma que la mayoría de casos atendidos no involucran violencia directa. “Son hurtos por distracción: dejan el celular en una banca, en un bolsillo abierto o se confían”. Aun así, reconoce que estos hechos afectan la llegada de visitantes.

La Policía de Turismo cumple un rol clave en la atención y prevención de delitos que afectan a visitantes. Asmaza explica que este servicio opera de forma permanente en los principales puntos turísticos de Quito (como el Centro Histórico, el aeropuerto y las terminales terrestres), con énfasis en prevención, orientación y asistencia directa al turista.

La labor incluye recomendaciones de seguridad, alertas sobre zonas y horarios sensibles, acompañamiento en recorridos coordinados con agencias de viaje y la elaboración de reportes oficiales cuando ocurre un robo o hurto, documentos necesarios para activar seguros de viaje.

Las denuncias en Quito

Esta percepción tiene respaldo en los datos oficiales. En Pichincha, el robo a personas fue uno de los delitos de mayor incidencia durante todo 2025. De acuerdo con el sistema Analítica de la Fiscalía General del Estado, entre enero y diciembre de 2025 se registraron 6.799 denuncias por robos a personas en la provincia.

De ese total, 6.356 casos ocurrieron en el cantón Quito, lo que representa el 93,48 % de los robos a personas en Pichincha, evidenciando una alta concentración de este delito en la capital. Los datos oficiales muestran, además, que se trata mayoritariamente de hechos no flagrantes, cometidos en el espacio público y, en muchos casos, mediante modalidades de distracción, lo que coincide con los testimonios de operadores turísticos, hoteleros y autoridades.

“Ya no puedo amar Ecuador” resultó ser una frase que pesa para quienes intentan sostener el turismo en la capital. Sin embargo, todavía es posible ver ‘gringuitos’ por las calles con ganas de conocer la Carita de Dios.

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