Con vino espumoso habrían celebrado policías y guías penitenciarias en una cárcel de Quito
Los implicados habrían ingresado el licor y la comida, luego de cortar la luz. Aun así, fueron pillados por las cámaras de seguridad.

El hecho se registró durante la madrugada del 7 de enero del 2025.
Una botella de vino espumoso español, un parlante de audio y un plato con sobras de arroz fueron las evidencias que agentes de la Policía Judicial encontraron en uno de los pabellones del Centro de Privación de Libertad N.º 3 Pichincha, ubicado en Las Cuadras, en el sur de Quito.
Junto a estas pruebas fueron detenidos un policía, un sargento primero y una agente de servicio penitenciario.
Ellos junto a otros gendarmes y guías carcelarios habrían sido pillados mientras bebían y compartían en el área destinada a dejar los coches de bebés de las internas que son madres dentro de este reclusorio.
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Los tres sospechosos fueron llevados ante las autoridades por el delito de ingreso de objetos prohibidos.

Los implicados fueron lleevados a esta Unidad de Flagrancia, en el serctor La Mariscal, en el centro norte de Quito.
No les salió la ‘jugada’
Según las investigaciones del caso, el analista de monitoreo electrónico del Servicio Nacional de Atención Integral de Personas Privadas de Libertad (SNAI) se había percatado de que la agente penitenciaria habría apagado el flujo eléctrico para que, al parecer, no se percataran de lo que iban a hacer.
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Luego de que se fue la luz en algunas áreas del ingreso a la cárcel, el analista observó que el sargento metió una mochila negra, mientras su subalterno ingresó con un bolso, en los que se presume que llevaban el licor, la comida y el dispositivo musical.
Durante la audiencia de flagrancia la Fiscalía decidió no formular cargos en contra de los detenidos, quienes quedaron en libertad. El caso quedó en investigación previa.
Falta más control
La abogada Alexandra Zumárraga, exdirectora de Rehabilitación Social, sostiene que este tipo de casos son frecuentes dentro del sistema penitenciario del país y suelen ocurrir cuando los implicados están en algún tipo de celebración.

En esta cárcel hay 10 pabellones en los que se distribuyen las internas.
En este caso, recomienda investigar para determinar si hubo otros responsables.
En el contexto de violencia, corrupción e inseguridad que vive Ecuador, la jurista considera que este tipo de casos deberían ser sancionados con todo el peso de la ley, incluso hasta con la pérdida del puesto de trabajo de los señalados.
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Además, Zumárraga menciona que antes de llegar a esos extremos deberían implementarse pruebas de confianza más periódicas, para que el personal que trabaja en la cárcel esté sometido a decir la verdad.
“Así no pueden estar inmersos en actos que menoscaban la seguridad de los centros penitenciarios”.