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¡El rey de las cascaritas se quedó sin show!

Ángel Loor Zambrano de 65 años vive un drama que no tiene fin. La llegada del Covid 19 lo dejó sin sueños y sin viajes. 

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Manuel Cascarita Loor, un trotamundos que se quedó sin trabajo por el Covid 19.Cortesía

Su voz entrecortada no tiene la fuerza de meses atrás. La cuarentena por la pandemia de COVID-19 llegó para arrasar sus sueños futboleros. Es Manuel Loor, mejor conocido en el mundo del balompié como Cascarita. Un manabita trotamundos al que le gustaba andar de ciudad en ciudad con su show, una piedra de 13 libras, dos balones y un huevo, a lo que sumaba su maleta, donde llevaba una camiseta que medía tres metros.

Cascarita tiene 65 años y le cuesta aceptar que el coronavirus llegó para dejarlo sin sueños, sin dinero y sin viajes.

Ahora vive en una carpa en el sector de Las Acacias en Manta. No sabe qué hacer, no hay gente para dar su show, que ha sido visto en toda Sudamérica y transmitido por todas las cadenas de televisión.

Están prohibidas las reuniones y aunque el fútbol está volviendo, será sin público. Por eso, la vida de Cascarita no es vida.

NADA DE VIAJE

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Cascarita vive la cuarentena en Manta. Extraña los viajes.Cortesía

“Yo tenía todo listo para irme a Buenos Aires, Argentina. Quería ver el debut de la selección en las eliminatorias. Estás son las sextas en las que voy a participar. Estaba en Colimes cuando comenzó lo de la cuarentena. Al inicio no creía que eso fuera verdad, no lo tomé en serio, pensé que la gente exageraba, pero luego me di cuenta de que todo era de terror”, cuenta Loor desde Manta.

Sus planes eran llegar a Guayaquil y conversar con el extenista Pablo Campana, con quien se había saludado en el Sudamericano de Colombia. Él le iba a dar la mano para arrancar un viaje que abarcaba Machala, Tumbes, Lima, Bolivia y Argentina.

“Tenía limpia mi camiseta de tres metros, estaba ilusionado de poder viajar, iban a ser 20 días de viaje porque estaba listo para una gira de presentación. Había mejorado el show. Créanlo, estaba tan ilusionado como si fuera un niño, pero aquí estoy, el maldito coronavirus me dañó todo”.

SIN SHOW

Lleva tres meses que no escucha los aplausos ni ve caer monedas en su gorra.

Cascarita viajaba para apoyar a la Tricolor, pero él se movía por su cuenta, y en el camino iba presentando el show de ‘dominadas’ con el balón.

Un viaje a Brasil o Argentina podía durar de 15 a 30 días, dependiendo de cómo le iba en los diferentes lugares a los que llegaba.

“Este iba a ser mi segundo viaje (del año), ya había viajado hasta Colombia al Sudamericano, hice varias presentaciones y soñaba con estar en Argentina. Pero nada se pudo hacer”, explica Cascarita.

Ha viajado por toda América, siguiendo a la selección, el lo hacía por tierra. 

Ahora la situación es dura. Cuando no está de viaje acostumbra recorrer el país y presentarse en fiestas, torneos o reuniones.

“La enfermedad COVID-19, gracias a Dios, no me ha dado, pero me quitó todo en la vida. Por el coronavirus no puedo viajar, no me puedo presentar en público y lo peor de todo es que no habrá fútbol con público. Llevo 40 años disfrutando de mi gente en todas partes y es la primera vez que no lo puedo hacer”, expresa Loor, quien no sabe qué hacer.

MANTA

Es manabita y por esas cosas de la vida le tocó quedarse toda la cuarentena en su tierra, gracias a una familia que le ha dado un patio para que coloque allí su carpa y sus implementos.

“Han sido días duros, a veces hasta he estado a punto de quedarme sin comer, pero la bendición de Dios ha estado presente”, dice Cascarita.

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Le cambia el timbre de voz cuando le recordamos que en el Mundial de Brasil 2014 hubo días que durmió en la calle, y otros en hoteles cinco estrellas como el Vila Ventura.

“Lo de Brasil fue una locura. El dueño de un megahotel quería conocer a Cascarita, me hizo hospedar en una habitación de lujo, me daban de comer como si fuera un rey. Son cosas que solo me quedan de recuerdo”.

Loor tiene una hija y dos nietas que viven en Quito. Es soltero desde hace años; su verdadero amor son la aventura, los viajes, los aplausos y las entrevistas.

“No tengo nada en la vida, pero lo tengo todo. No poseo ninguna casa, carro y cosas del hogar. Soy rico en viajes, fotos y recuerdos, eso es lo que me llevaré cuando Dios me llame. Por ahora no estoy en el ‘equipo titular’ de los que se fueron por la pandemia de COVID-19 y le doy gracias a Dios”, dice con una sonrisa Loor, quien espera que esto de la cuarentena pase lo más rápido.

“Tengo miedo de no poder retomar mi show. Tengo unos amigos en Estados Unidos que me dijeron que saque los papeles para irme para allá, que me querían ver. Ahora temo no volver a dar mi espectáculo. Unos dicen que en noviembre; otros, que todo quedará para el 2021”, manifiesta Loor.

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Manuel Loor con su gigante camiseta que lo ha acompañado estos últimos años.cortesía

OTRO TRABAJO

Ahora que el semáforo pasó a amarillo, unos amigos se lo llevaron para el cantón 24 de Mayo, para que trabaje en el campo. Dice Cascarita que él no le huye al trabajo, pero eso de rozar los montes no es lo suyo, que las manos se le destrozaron y se puso a pelear con los mosquitos.

“Lo mío es el show y los aplausos, se lo digo humildemente, pero hay que salir adelante como sea”, admite Loor, quien recuerda que sus amigos que han sido seleccionados por Ecuador siempre le han dado la mano.

Por ahora Cascarita está solo, no hay dinero de su trabajo, por lo que espera que la gente futbolera le dé la mano. No habló del amor porque esa es una materia en la que se quedó de año, cuando se dedicó a ser un trotamundos.

Su número de teléfono es 0980627843, pero no tiene WhatsApp, porque dice que la tecnología no ha llegado a su vida.

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