Ecuador
Inseguridad en El Oro: La mutación del crimen y sus cifras alarmantes
La disputa por territorios deja en El Oro niveles récord de criminalidad. Las masacres generan un tremendo impacto emocional

Uno de los últimos cuerpos rescatados en el mar.
El hallazgo de tres cuerpos sin cabeza en el mar y en la franja costera de la parroquia Puerto Bolívar, en Machala, provincia de El Oro, hizo extender el miedo por una serie de eventos violentos cometidos en diferentes sectores de la provincia orense.
Dos de los cuerpos (en avanzado estado de descomposición) recuperados la tarde del jueves pertenecen a Álex Néstor Quilligana Yagchirema y su esposa, Jenny Gricelda Olovacha de la Cruz, cuyas cabezas fueron abandonadas el martes 10 de febrero en el barrio 12 de Noviembre, en Puerto Bolívar.
El tercer cuerpo sin cabeza fue hallado en el sector de Playas del Coco. La víctima fue identificada como Marco Xavier Aroca Chillogalli. Sus familiares lo reconocieron por los tatuajes y las características físicas, pero su cabeza no ha sido localizada.
Un día antes, en el mar también recuperaron el cuerpo de José Junior Silva Reyes, de 42 años. Tenía cuatro heridas por proyectil de arma de fuego: dos en la cabeza y dos más en el brazo izquierdo. El hombre fue reportado como secuestrado.
Estos hechos recientes son el reflejo de la violencia criminal que ha escalado a niveles inéditos en la provincia de El Oro. En 2025 se registraron 828 muertes violentas. Y en lo que va de 2026 ya se contabilizan 132, de las cuales al menos 50 víctimas fueron decapitadas o descuartizadas.
Estas prácticas de criminalidad se repiten ahora con frecuencia en distintos sectores de Machala y sus parroquias.
132 asesinatos, entre ellos 21 decapitaciones, registra El Oro hasta el 13 de febrero.
Siguen los pasos del Tren de Aragua
Para un oficial de inteligencia de la Policía Nacional, estas tácticas se intensificaron con la influencia de bandas vinculadas a estructuras transnacionales como el Tren de Aragua. “Antes se mataba con armas de fuego, pero no se decapitaba. Eso apareció a finales de 2024 como una forma de sembrar terror”, asegura el uniformado bajo reserva.
Según el agente, dejar restos humanos en espacios públicos tiene un objetivo doble: advertir a bandas rivales y paralizar a la ciudadanía. Organizaciones como Los Lobos habrían estado entre las primeras en imitar estas prácticas.
Un experto del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado advierte que esta violencia extrema no es exclusiva de grupos extranjeros. “La forma de matar depende del mensaje que se quiere dar y del territorio en disputa”, explica.

Grupos violentos en disputa por territorio y poder están dejando una huella de horror.
En El Oro, la guerra entre grupos delictivos se intensifica por el control de puntos estratégicos: el puerto de Machala para el narcotráfico y las zonas de minería ilegal, según datos de la Policía.
Impacto en la salud mental de comunidad
El psicólogo clínico Juan Carlos Bustamante señala que estos hechos generan un trauma colectivo. “La población vive bajo un estado de miedo constante que deteriora la calidad de vida y limita la convivencia”, explica.
Uno de los efectos más peligrosos es la desensibilización emocional: la sociedad empieza a normalizar actos atroces, reduciendo su capacidad de empatía y solidaridad.
Bustamante alerta que cuando los crímenes se repiten, la población entra en un estado de alerta constante que afecta su salud mental. “La gente deja de vivir con tranquilidad. Se instala el pánico”.
El especialista enfatiza que la solución no radica únicamente en más cárceles, sino en atacar las causas estructurales de la exclusión social.