Bad Bunny, el protagonista del show de ‘medio tiempo’ que dividió opiniones
Según expertos, el cantante puertorriqueño convirtió el Super Bowl en un debate cultural sobre identidad, idioma y diversidad latina

Mientras para unos fue una celebración histórica de la identidad latina, para otros, Bad Bunny representó una provocación cultural y hasta ideológica.
El show de medio tiempo de Bad Bunny en el Super Bowl no solo se vio: se discutió, se cuestionó y se convirtió en un fenómeno cultural que dividió a las redes sociales.
Mientras para unos fue una celebración histórica de la identidad latina, para otros representó una provocación cultural y hasta ideológica.
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El resultado fue un verdadero terremoto digital que trascendió lo musical y abrió debates sobre representación, idioma, migración y diversidad. Desde el primer minuto, plataformas como X, Instagram, TikTok y Reddit se llenaron de opiniones encontradas.
Miles de usuarios celebraron la energía del espectáculo, la puesta en escena y, sobre todo, la decisión de Bad Bunny de realizar toda su presentación en español. Para este grupo, el show fue un acto de orgullo cultural.

Bad Bunny dio la sorpresa al presentar en su show a Ricky Martin y a Lady Gaga.
En contraste, otros sectores criticaron duramente el uso del idioma, calificaron el espectáculo como “excluyente” y lo vincularon a mensajes políticos, al punto de que figuras públicas como Donald Trump y algunos creadores de contenido llamaron incluso al boicot.
Mensaje simbólico de Bad Bunny
Más allá de la polémica, expertos coinciden en que el mensaje del show fue profundamente simbólico. La especialista en marketing digital Dana Hanna destaca que la producción audiovisual fue clave para empoderar a la comunidad latina.
“Bad Bunny dignificó los oficios cotidianos y mostró el trabajo duro sin vergüenza. A nivel digital, fue un golazo: pensó el show tanto para el estadio como para las redes, donde el impacto se triplica”, dijo Hanna.
Desde la industria de eventos, la productora Karen Gómez Coca resalta la carga emocional del espectáculo: “Fue un show que rompió límites. Habló de creer en uno mismo, de volver a las raíces y del orgullo de ser latino. Cerró con un mensaje claro: el amor siempre será más fuerte que el odio”.
“El show no es solo una respuesta a la política migratoria"
La cantante ecuatoriana Mirella Cesa, ganadora de la Gaviota de Plata en Viña del Mar, pone el foco en el impacto cultural: “Más allá de gustos musicales, Bad Bunny dio visibilidad a la cultura latina sin miedo. Fue un acto valiente en un país donde hoy los latinos enfrentan una fuerte presión migratoria”.
En defensa de la diversidad
En el plano político y social, el analista César Febres Cordero considera que el show va más allá de una coyuntura puntual.
“No es solo una respuesta a la política migratoria. Bad Bunny reivindica de forma constante la cultura boricua y la unidad de los pueblos latinoamericanos, defendiendo la diversidad como parte esencial de Estados Unidos”, señaló Febres Cordero.
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Desde la publicidad digital, Alejandro Varas aclara que no se trata de activismo tradicional: “Bad Bunny no es un activista político, pero sí un artista con una plataforma poderosa que usó para incluir a comunidades históricamente invisibilizadas y elevar el folclore puertorriqueño”.

Para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, 'el show fue horrible'.
Finalmente, el cantautor guayaquileño Luis Alcívar subraya el impacto en la música latina: “Este show reafirma una tendencia clara: la identidad latina está atravesando todos los géneros y rompiendo barreras. Tomarse el evento más visto de Estados Unidos con ese mensaje es enorme para nuestra industria”.
Polémica en el Terreno digital
La polémica también se trasladó al terreno digital con una auténtica meme-war, teorías tras el borrado de publicaciones en Instagram y un consumo masivo del show en clips y redes sociales. Todo esto amplificó el alcance del mensaje mucho más allá de la transmisión en vivo.

Se habla de un récord histórico para Bada Bunny como el show más visto del Super bowl.
Así, entre aplausos y críticas, el medio tiempo de Bad Bunny se consolidó como un punto de inflexión cultural. Para unos, un hito histórico de representación latina; para otros, una provocación innecesaria.
Lo indiscutible es que logró lo que pocos artistas consiguen: poner a todo internet a debatir sobre identidad, diversidad y cultura en el escenario más visto del mundo.
Curiosidades: lo que no se vio en el show
- Récord histórico: Se convirtió en el show de medio tiempo más visto en la historia, superando la marca anterior de 133 millones.
- Boda real en vivo: Durante la canción ‘Baile Inolvidable’, una pareja de puertorriqueños se casó legalmente sobre el césped, invitados directamente por Bad Bunny.

Los 'selectos' invitados que estuvieron en la casita del 'Conejo malo'.
- Simbolismo de ‘La Casita’: El escenario representó la identidad, el hogar y la diáspora puertorriqueña, evocando las calles de la isla y que albergó a celebridades como Cardi B, Karol G, Young Miko, Pedro Pascal, Ricky Martin y Lady Gaga.
- El reencuentro con el yo niño: Benito se acercó a un niño que representaba su infancia, entregándole un trofeo Grammy en un momento de consagración. Erróneamente se vinculó al niño ecuatoriano Liam Conejo, quien junto a su padre fueron detenidos por ICE.
- Vestuario: Bad Bunny lució una camiseta con el apellido materno Ocasio y el número 64, esas prendas como el saco que lució fueron confeccionadas por la empresa española que crea la ropa de Zara.

El diseñador chileno Diego Cajas vistió una vez más a Lady Gaga.
- Traje de Lady Gaga: El vestido celeste que lució Lady Gaga fue ideado por Diego Cajas, diseñador chileno.
- Lloraron de emoción: El cantante puertorriqueño Luis Fonsi, así como el comentarista de fútbol americano de ESPN, John Sutcliffe, lloraron de la emoción al ver el show del ‘Conejo malo’.
- Plantas 'humanas': El verdor que simulaba los campos de caña de azúcar, que acompañó el escenario del show, eran 380 miembros de la coreografía disfrazados.
- Presentación a señas: El show musical fue traducido, a través de mensajes de señas.