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Diario Extra Ecuador

Mirian Murillo: la recordada 'Doña Geoco' revela cómo un beso robado logró enamorarla

Lleva más de cuatro décadas con el actor y director Augusto Enríquez. No hay tiempo para pensar en otra cosa que no sea teatro y estar juntos

La pareja celebrará San Valentín trabajando; después, se dará tiempo para una cena.

La pareja celebrará San Valentín trabajando; después, se dará tiempo para una cena.MIRIAN MURILLO

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La historia de amor entre la actriz Mirian Murillo, la recordada ‘Doña Geoco’ de ‘3 Familias’, y el actor y director escénico Augusto Enríquez parece escrita para un obra de teatro, ese mismo que ha marcado sus vidas desde la juventud.

Se conocieron a finales de la década del 80, cuando ella tenía 17 años, en un taller de teatro al que asistía después del colegio y que se convirtió en su segunda casa. Era la hija del medio, la más rebelde; pero allí encontró disciplina y un propósito.

“Yo siempre fui inquieta, rebelde, amante de la fiesta y el relajo, él formaba parte de un grupo más intelectual, apasionado por la lectura y el arte dramático”, rememora Murillo. Fue en medio de ensayos y la confección de utilería que ocurrió la escena que lo cambió todo.

Un beso robado

Augusto, de 21 años, ofreció quedarse una tarde para ayudarla y, sin demasiados preámbulos, le preguntó si podía darle un beso. Ella se negó. Pero él la sorprendió y la besó de todos modos. Eso, confiesa Mirian, fue el detonante de ese amor que comparten más de cuatro décadas.

A Mirian se la recuerda por su participación en producciones nacionales, como 3 Familias. Estará en la nueva serie El cholito forever.

A Mirian se la recuerda por su participación en producciones nacionales, como 3 Familias. Estará en la nueva serie El cholito forever.ECUAVISA

“Si no hubiera sido un beso buenísimo, ahí quedaba”, comentó a EXTRA entre risas. Desde ese instante quedaron enamorados.

Se casaron en 1991 y, al año siguiente, partieron a Argentina con otros actores para formarse en la Universidad de Teatro Dramático en Mendoza, bajo la tutela de su maestro, el director argentino Ernesto Suárez. Ambos apostaron por crecer profesionalmente antes de pensar en formar una familia.

Maternidad con dificultad

De regreso a Ecuador, el deseo de ser madre empezó a hacerse presente. Fue entonces cuando enfrentaron uno de los momentos más duros de su relación. Mirian entró a trabajar a SíTV, pero bajo estrictas condiciones: no podía engordar ni quedar embarazada. El contrato era claro y la presión, fuerte.

"Si no hubiera sido un beso buenísimo, ahí quedaba"Mirian Murillo
​Actriz de teatro y tv

Cuando finalmente decidió ser madre, no lo logró ni con tratamientos. El sueño parecía postergarse una y otra vez. Hasta que, y tras muchas penurias, la vida la sorprendió con la llegada de Ámbar, quien a sus 23 años estudia audiovisual en Buenos Aires, siguiendo el camino artístico que vio en casa desde pequeña.

Fidelidad y honestidad

Pese a las ‘tormentas’, Mirian, de 64 años y Agusto, 65, miran atrás con la satisfacción de haber construido no solo una relación sólida, sino una carrera que les ha traído el respeto del público. Reconocen tener caracteres fuertes. En los primeros años hubo discusiones intensas, pero tomaron una decisión que marcó el rumbo: decir lo que les molestaba y resolverlo. También establecieron reglas claras sobre la fidelidad y la honestidad.

Trabajar juntos, lejos de aburrirlos, los divierte. Su relación ha perdurado con reglas claras y comunicación.

Trabajar juntos, lejos de aburrirlos, los divierte. Su relación ha perdurado con reglas claras y comunicación.MIRIAN MURILLO

Reconocen tener caracteres fuertes. En los primeros años hubo discusiones intensas, pero tomaron una decisión que marcó el rumbo: decir lo que les molestaba y resolverlo. También establecieron reglas claras sobre la fidelidad y la honestidad.

“Si algún día te gusta alguien más, prefiero enterarme por tu boca y no por otra”, fue el acuerdo. Con la jocosidad que la caracteriza asegura que a estas alturas ya no están para infidelidades, sino para sentarse a compartir un chocolate. Trabajar juntos, lejos de desgastarlos, los divierte. No se aburren compartiendo las tablas o el set de televisión; al contrario, encuentran en el escenario un espacio más para reencontrarse.

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