“Queremos los cuerpos de nuestros hijos": padres de los 3 asesinados en casa del horror de Guayaquil
52 días después del crimen, familias aún no pueden sepultar a tres adolescentes asesinados en Guayaquil; los resultados de ADN siguen pendientes

En los exteriores del Laboratorio de Criminalística de Guayaquil, los familiares de Michael y Anthony pidieron que les entreguen los restos.
Han transcurrido 52 días desde la última vez que sus familiares vieron con vida a Anthony (16 años), Michael (18) y Diego (15). Sus cuerpos fueron encontrados desmembrados la mañana del domingo 21 de diciembre, dentro de varios sacos de yute, en una vivienda de la cooperativa Horizontes del Fortín, en el noroeste de Guayaquil. Hasta la fecha, sus familias no han podido retirarlos para darles sepultura.
Los restos, divididos en partes, permanecen en el Laboratorio de Criminalística y Ciencias Forenses de Guayaquil, a la espera de los resultados genéticos que confirmen oficialmente sus identidades.
“Esto es una tortura. Mi hijo está muerto de una manera tan brutal. Era un joven que soñaba con ser bailarín y yo no puedo sepultarlo, porque, a pesar de que ya fue reconocido por fotografías y supuestamente por las huellas dactilares, en Criminalística nos dicen que aún faltan los resultados de la prueba de ADN”, contó Maribella, madre de Anthony, quien era el quinto de sus seis hijos.
Los cuerpos estaban distribuidos en cuatro sacos de yute, en los que se hallaron piernas, brazos y cabezas. En cambio, los torsos fueron encontrados a un costado.
Entre lágrimas, recordó que la última vez que vio con vida a su hijo fue el 15 de diciembre, tres días antes de su desaparición. Ella trabaja como empleada doméstica puertas adentro, por lo que Anthony quedaba al cuidado de sus hermanas mayores.

En esta casa fueron encontrados los tres adolescentes. Los brazos, piernas y cabezas estaban dentro de sacos. Los tórax fueron hallados a un costado.
“Los tres vivían en el mismo sector, pero en cuadras diferentes. En casa, los primeros días lo velamos con una fotografía suya”, recordó la madre mientras sostenía una imagen impresa de su hijo, en los exteriores del Laboratorio de Criminalística, lugar al que ha acudido en reiteradas ocasiones en busca de información para poder retirar el cadáver.
Édison, padre de Michael, atraviesa el mismo dolor. Su sufrimiento aumenta cada día, ya que Michael era su compañía y quien lo ayudaba en su trabajo como albañil, actividad con la que se ganaba la vida.
“Ese día salió de casa porque un amigo fue a verlo para que lo acompañara a ver una moto. Tenía 18 años, los había cumplido el 27 de septiembre. Cursaba primero de bachillerato y decidió trabajar conmigo en la construcción”, contó.
Familiares presentaron una denuncia en la Fiscalía de Guayaquil el 20 de diciembre. Agentes de la Unidad de Personas Desaparecidas estuvieron a cargo de la búsqueda.

Dentro de la casa se hallaron huellas de sangre y sacos.
“Lo esperé para el almuerzo y para la merienda, hasta el domingo 21 de diciembre, cuando en la tarde nos informaron que habían encontrado tres cadáveres en una casa”, añadió.
Un agente encargado de la búsqueda les informó sobre el hallazgo de los cuerpos en un sector apartado de la ciudad.
“El único que los reconoció fue un amigo que regresó ese día y no quiso ir con ellos. Los identificó por la vestimenta, mediante una videollamada con los agentes. Nosotros no hemos visto los cuerpos. Solo se ha confirmado por huellas dactilares y vestimenta. Falta la prueba de ADN, que fue realizada el 26 de diciembre, pero hasta ahora no entregan los resultados”, indicó Édison, con la mirada fija en el cartel con la foto de Michael.
“Queremos que nuestros hijos descansen en paz y mitigar este dolor. Andamos de un lugar a otro, entre Policía y Fiscalía, y no podemos sepultar a nuestros hijos ni dar descanso a nuestra angustia”, puntualizó Édison.
Tiguerones Fénix serían responsables
El sector donde se registró el hallazgo de los cuerpos estaría bajo el control de la organización criminal Tiguerones Fénix, grupo que sería el presunto responsable de este macabro hecho.
La casa contaba con un espacio subterráneo que, según las investigaciones preliminares, habría sido utilizado para retener a las víctimas antes de ser ejecutadas. En ese lugar se presume que ocurrieron actos de tortura previos a los asesinatos.
El inmueble se encuentra en una zona de difícil acceso y estaba abandonado. La alerta fue recibida luego de que se reportó un fuerte olor que emanaba desde la vivienda.